Lo veo y no lo puedo creer: son videos de una vecina llorando que muestra el cadáver de una anciana, el cuerpo lleno de tierra, su ropa y sus cosas desperdigadas por las calles de polvo del sector.

Por: Jorge Luis Quispe
Una anciana ha muerto atacada por una jauría agresiva y salvaje en la Asociación San Pedro y San Pablo. Es muy difícil de creer que en pleno 2026 alguien muera devorada o mordida hasta la muerte por unos perros, pero ha ocurrido muy cerca de nosotros.
Venía cubriendo el Simulacro Nacional Multipeligro cuando la llamada de una antigua amiga me sorprende. Le respondo con la alegría que me genera una llamada suya y la escucho sollozando, diciéndome que revise sus mensajes en mi WhatsApp.
Lo veo y no lo puedo creer: son videos de una vecina llorando que muestra el cadáver de una anciana, el cuerpo lleno de tierra, el cuero cabelludo desprendido, su ropa y sus cosas desperdigadas por las calles de polvo del sector. Es espeluznante y terrorífico.
También me envía audios de un vecino que a gritos pide ayuda de otros vecinos ya que, como puede, con palos intenta mantener a los perros lejos del cuerpo de la anciana. En un clip, una pobladora advierte que hay chancherías y que en estos locales los perros han proliferado, generando zozobra entre los vecinos. Dice que ya ha increpado esto al presidente del sector, Robert Álvarez, sin recibir mayor respuesta.
Inmediatamente llamo a un amigo sereno de Cerro Colorado y este, a su vez, da la alerta. Los serenos acuden junto a la Policía. Transcurren los minutos y me entero de que la señora, de 72 años, vendía verduras de manera ambulante en el Avelino.
La noticia rápidamente se hace viral y provoca conmoción en las redes y llanto a cualquiera que escuche el desgarrador lamento de los propios pobladores. Hoy sabemos que la señora Aurora se había ilusionado pues logró recuperar un terrenito para su futuro en el sector. Usando sus ahorros lo ‘pampeó’ para iniciar una nueva vida.
Iba a ver su lote y el de sus sobrinos para dar gaseosa y bizcochos a los trabajadores. Desgraciadamente, el viernes optó por tomar otra ruta para evitar a los perros, ignorando que ese nuevo camino la llevaría a la boca de una jauría mortal. La escena de espanto solo dejó sus prendas y hasta sus zapatitos.
Recuerdo vivamente cómo, cuando empecé a cubrir como reportero el Cono Norte, hace más de cinco años, aprendí a temerle más a los perros que al tránsito. Incluso les tenía más miedo a los perros que a la inseguridad. Esto no es un problema de ahora, es de siempre: gente deja enormes perros en sus lotes por miedo a que les roben y ya ha habido varios ataques. Nadie hace nada.
Lo que ha ocurrido es escalofriante y, por supuesto, tiene uno o más responsables. Cuando la gerencia de licencias y autorizaciones ITSE de Cerro Colorado acudió, descubrió que las chancherías operaban sin licencia y que en el interior de una de estas había catorce perros, dos de ellos de raza pitbull, los cuales son los que atacaron y mataron a la indefensa anciana.
El dueño de esta granja ilegal de cerdos debe pagar por lo que sus perros asesinos han hecho: han cegado la vida de una señora inocente. Y esas chancherías, que ya están clausuradas, deben ser reubicadas a un recinto apropiado con las medidas de seguridad que se exigen. No deben estar en una zona urbana como San Pedro y San Pablo. La junta directiva de esta asociación no debe permitir que abran sus puertas nuevamente.
Evidentemente, la municipalidad de Cerro Colorado debe reforzar su sistema de fiscalización y estar alerta de que estos negocios no pongan en riesgo la vida de los vecinos.
Hoy hay una asamblea extraordinaria por el caso de la señora Aurora. Entiendo que habrá una inspección de las chancherías. Veremos en qué termina. Nadie tiene que morir así. Y lo más importante: nadie debería estar en riesgo de morir así.
Cita
Desgraciadamente, el viernes optó por tomar otra ruta para evitar a los perros, ignorando que ese nuevo camino la llevaría a la boca de una jauría mortal.
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El dueño de esta granja ilegal de cerdos debe pagar por lo que sus perros asesinos han hecho: han cegado la vida de una señora inocente.









