

Por: Yenny Quispe Jiménez
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En el Perú, el 95% de hogares cuentan con un smartphone, una realidad que nos hace reflexionar sobre la evolución de los canales de comunicación, pues hemos pasado de la pintura rupestre, jeroglifos, la imprenta, telégrafo, teléfono, la radio, televisión, internet, la IA y la omnicanalidad que nos permite absorber información de diferentes fuentes, en una sola red.
Cecilia Villegas, con maestría en Leyes en la Universidad de Duke, maestría en Políticas Públicas Internacionales en la Universidad Johns Hopkins (SAIS) y consultora en el Banco Mundial en Washington D. C. reflexionó en relación a este 95 % y vió la gran oportunidad para masificar los servicios de telesalud, acceso a educación y bancarización.
Definitivamente tener un canal de comunicación, que nos permita conocer en tiempo real, un mensaje de alerta, solucionar un problema o salvar una o más vidas, es un factor que debería explotarse con mayor intensidad.
Actualmente, tenemos un sistema de alerta, denominado Sistema de Mensajería de Alerta Temprana de Emergencias – SISMATE. Este mecanismo es gestionado por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El resultado es recibir mensajes ante un desastre, deslizamientos, inundaciones, etc.
Parece bueno, pero ¿qué tenemos? Un sistema con muchas inconsistencias, pues hace poco se registró una vulneración (hackeo) generándose el envío de alertas falsas a nivel nacional sobre un terremoto de magnitud 8.7 y tsunami. Además, en situaciones de crisis, algunos equipos sí recibieron el mensaje, mientras que otros en la misma zona de riesgo, no reciben ninguna alerta.
Un ejemplo clave de una gestión adecuada es lo que ha pasado hace algunos días, ante el lamentable terremoto de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudió a Venezuela el miércoles 24 de junio de 2026, el Android Earthquake Alerts System de Google emitió alertas tempranas automáticas que llegaron a millones de teléfonos móviles segundos antes de que se sintieran los temblores más fuertes.
Esta alerta no fue una predicción del futuro, sino una respuesta tecnológica aplicada por Google, que utiliza los acelerómetros integrados en más de 2 mil 000 millones de teléfonos Android en todo el mundo. Cuando la tierra empezó a moverse, se liberaron ondas primarias (ondas P), que son rápidas, pero casi imperceptibles para los humanos. Los teléfonos en reposo captaron estas vibraciones de inmediato y los servidores de Google confirmaron instantáneamente que se trataba de un terremoto permitiendo emitir el aviso de alerta a usuarios en zonas un poco más alejadas del epicentro quienes recibieron el aviso en su pantalla entre 3, 5 y hasta 10 segundos antes de sentir el fuerte impacto.
La tecnología está en nuestras manos. Todo depende de las personas que prioricen el bienestar común y no intereses particulares, para que estas herramientas, puedan literalmente “salvar vidas”.
Cifra
7.2 y 7.5 fue la magnitud del movimiento telúrico que sacudió Venezuela y que los teléfonos en reposo captaron, así los servidores de Google confirmaron que se trataba de un terremoto.








