Documentos almacenados en sacos, restos óseos sin control ambiental, techos con humedad y más de 214 cajas de piezas arqueológicas en condiciones inadecuadas forman parte de las observaciones realizadas por el Órgano de Control Institucional del Ministerio de Cultura. El informe advierte que la situación pone en riesgo bienes históricos y arqueológicos de la Nación.
Lo que debería ser uno de los sistemas de protección más importantes del patrimonio cultural peruano atraviesa una situación preocupante. Un reciente informe del Órgano de Control Institucional (OCI) del Ministerio de Cultura reveló una serie de deficiencias en la conservación, almacenamiento y custodia de bienes culturales en distintas instalaciones de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco y en el Museo Histórico Regional Casa Garcilaso.
La inspección, realizada entre el 18 y 28 de mayo de 2026, permitió identificar condiciones que comprometen la integridad de documentos históricos, bienes arqueológicos, equipos institucionales e incluso restos óseos humanos que forman parte de investigaciones especializadas.
Mudanza expuso bienes y documentos
El origen de gran parte de los problemas se remonta al 30 de abril de 2026, fecha en la que la Dirección Desconcentrada de Cultura devolvió el inmueble que ocupaba en el condominio Huáscar, en el distrito de Wanchaq.
La reubicación de oficinas y almacenes hacia otros espacios generó una serie de dificultades logísticas que hoy son observadas por la Contraloría. Durante la visita de control se constató que diversas áreas fueron trasladadas a ambientes provisionales que no reúnen las condiciones mínimas para garantizar la conservación del patrimonio ni la seguridad de los trabajadores.

En la sede Huáscar Edificio Azul, por ejemplo, la comisión encontró un plóter y una impresora almacenados al aire libre, protegidos únicamente con una cubierta plástica. La exposición permanente al polvo y a las variaciones climáticas podría afectar el funcionamiento de estos equipos.
La situación era similar en otras áreas. En una oficina destinada a labores arqueológicas, once trabajadores compartían espacios reducidos junto a estanterías repletas de expedientes. El ambiente presentaba cableado expuesto y un extintor cuya recarga había vencido hace casi tres años, en julio de 2023.
Restos óseos sin monitoreo
Uno de los hallazgos más sensibles fue identificado en el Gabinete de Antropología Física. Allí se conservan restos óseos humanos utilizados para investigaciones científicas y estudios especializados. Sin embargo, el OCI advirtió que el ambiente carece de equipos básicos para controlar la temperatura y la humedad.

La ausencia de termohigrómetros y deshumedecedores representa un riesgo para la preservación de estos materiales, cuya conservación exige condiciones ambientales estables para evitar procesos de deterioro.
A ello se suma el hallazgo de expedientes y documentación institucional almacenados dentro de sacos plásticos en un espacio provisional cubierto únicamente por calaminas, situación que los expone a filtraciones, humedad y daños irreversibles.
Las observaciones más delicadas fueron registradas en el Museo Histórico Regional Casa Garcilaso, uno de los principales repositorios culturales del país. Durante la inspección, la comisión verificó que en uno de los depósitos arqueológicos las piezas eran almacenadas en cajas colocadas directamente sobre el piso, una práctica prohibida por las normas técnicas de conservación.
El mismo ambiente presentaba techos con señales visibles de humedad, fisuras y desprendimiento de material. Sobre las áreas donde se conservan bienes arqueológicos también se encontraron colgados faroles, marcos y otros objetos, generando riesgos adicionales para las colecciones.
Los problemas no terminan allí. En los depósitos donde se almacenan pinturas y bienes históricos tampoco existen equipos para monitorear temperatura y humedad, elementos esenciales para evitar la aparición de hongos, deformaciones o desprendimientos en las obras.
Más de una década de piezas
Otro hallazgo que llamó la atención de los auditores fue la acumulación de bienes arqueológicos decomisados durante varios años. Según la documentación revisada, la Dirección Desconcentrada de Cultura mantiene bajo custodia 214 cajas con piezas arqueológicas decomisadas e incautadas entre los años 2008 y 2024.
Estos materiales permanecen almacenados junto a pinturas y bienes artísticos destinados a exposición, una situación que podría afectar la trazabilidad de las colecciones y dificultar la aplicación de criterios especializados de conservación. La Contraloría advirtió que la mezcla de bienes de distinta naturaleza incrementa los riesgos para su adecuada preservación y control.

Sedes
El informe también documenta problemas en otras sedes institucionales. En la Casa Hacienda Accomoco encontraron televisores, equipos informáticos, cajas y mobiliario acumulado directamente sobre el suelo, incluso dentro de espacios destinados a exposiciones.

Mientras tanto, en la sede Saphy, escritorios, sillas y equipos pertenecientes a oficinas técnicas permanecían apilados en pasadizos y zonas de tránsito, reduciendo los espacios de circulación y elevando el riesgo de accidentes.
Para el OCI, estas condiciones refleja la falta de espacios adecuados para el almacenamiento temporal de bienes y documentación, situación que podría agravarse si no se adoptan medidas inmediatas. Tras concluir la visita de control, el informe fue remitido a la ministra de Cultura, Fátima Soraya Altabas Kajatt, para que disponga las acciones correctivas correspondientes.
La Contraloría concluye que las deficiencias identificadas podrían afectar la conservación de bienes culturales que forman parte del patrimonio histórico, arqueológico y documental de la Nación, por lo que recomendó adoptar medidas urgentes para reducir los riesgos detectados.
Dato
Entre las colecciones bajo custodia de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco se encuentran bienes arqueológicos recuperados en operativos contra el tráfico ilícito de patrimonio cultural.









