
Comerciantes reportan pérdidas económicas por la crisis en Bolivia.
Con calles semivacías, comercios cerrados y un tránsito reducido de compradores y viajeros, la ciudad fronteriza de Desaguadero atraviesa una de las etapas más críticas para su economía local desde el inicio de los conflictos sociales y políticos registrados en Bolivia, hace más de tres semanas.
La paralización parcial del tránsito fronterizo y los bloqueos instalados en distintas regiones bolivianas impactan directamente en las actividades comerciales que dependen del intercambio entre Perú y Bolivia, sobre todo en los mercados, ferias binacionales y servicios vinculados al turismo y transporte.

Reportan caída de ingresos
Según comerciantes y transportistas de la zona, más del 90 % de los negocios redujo o suspendió temporalmente sus actividades por la drástica disminución de compradores bolivianos y turistas extranjeros. El impacto es más evidente los martes y viernes, días en los que se realizaban las ferias con mayor movimiento comercial en Desaguadero.
Vendedores de ropa, calzado, artesanías y productos tradicionales señalaron que las ventas disminuyeron entre 80 % y 85 % desde el inicio de la crisis en el vecino país.
“Todo el capital nos estamos comiendo”, expresó una comerciante dedicada a la venta de calzado, quien explicó que actualmente apenas logra reunir ingresos básicos para la alimentación de su familia.

La situación también afecta a comerciantes ambulantes. Algunos vendedores indicaron que antes de la paralización podían obtener ingresos diarios de hasta S/ 500 durante las jornadas de feria, mientras que ahora apenas alcanzan montos mínimos tras extensas horas de trabajo.
La misma situación se repite entre transportistas, cambistas, cargadores y agentes turísticos.
Frontera luce desolada
El impacto de la crisis también se refleja en el Puente Internacional de Desaguadero, considerado uno de los principales puntos de conexión terrestre entre Perú y Bolivia.

Lo que normalmente era una zona de intenso movimiento comercial y turístico ahora presenta largas horas con escaso tránsito de pasajeros, compradores y vehículos de carga.
Transportistas y trabajadores fronterizos señalaron que la circulación de buses, camiones y unidades particulares disminuyó considerablemente debido a los bloqueos registrados en territorio boliviano.
Cambistas, cargadores y conductores indicaron además que permanecen varias horas esperando pasajeros o clientes sin obtener ingresos suficientes para cubrir sus gastos diarios.
La paralización del flujo comercial afecta principalmente a familias que dependen directamente del intercambio binacional y de las actividades económicas generadas alrededor de la frontera.
Turistas afectados
Otro de los sectores más golpeados es el turismo, debido a la reducción del tránsito de viajeros nacionales y extranjeros entre ambos países.
Comerciantes dedicados a la venta de artesanías, prendas de lana y recuerdos turísticos señalaron que prácticamente dejaron de recibir visitantes durante las últimas semanas.
Asimismo, algunos turistas permanecieron varados durante varios días debido a los bloqueos y restricciones instaladas en carreteras bolivianas.
La situación mantiene preocupación entre ciudadanos peruanos que actualmente se encuentran en ciudades bolivianas como La Paz, donde también se reportaron problemas de abastecimiento y aumento de precios de productos básicos.
El ciudadano peruano Alex Rodrigo Cossio, natural de Juliaca, informó a medios locales que en Bolivia se vienen registrando dificultades para conseguir alimentos y combustibles luego de más de 24 días de protestas y paralizaciones internas.
Mientras continúan las tensiones sociales y políticas en Bolivia, comerciantes y transportistas de Desaguadero esperan que el tránsito fronterizo y las actividades económicas puedan normalizarse en los próximos días.
Sin embargo, varios vendedores advirtieron que, de prolongarse la crisis, muchas familias podrían enfrentar mayores dificultades económicas debido a la falta de ingresos y al estancamiento de mercadería.
Dato
Desaguadero es uno de los principales puntos de intercambio comercial terrestre entre Perú y Bolivia.








