
La empresa prepara sistemas de bombeo para garantizar el servicio si disminuye el aporte de Piuray.
La posibilidad de una sequía intensa durante los primeros meses de 2027 llevó a Seda Cusco y a la Municipalidad Provincial del Cusco a gestionar una declaratoria de emergencia para la ciudad. La preocupación está vinculada al descenso del nivel de la laguna Piuray, una de las fuentes utilizadas para abastecer de agua potable a la población.
Ítalo Ramos Calderón, gerente general de Seda Cusco, explicó que los pronósticos del ENFEN y del Senamhi advierten un escenario de escasas lluvias. Precisó que Cusco no fue incluido en el Decreto Supremo N.° 097, emitido en julio, que declaró en emergencia a 22 regiones, por lo que ahora buscan que la ciudad sea incorporada ante el riesgo de déficit hídrico.

Activan plan de contingencia
Mientras se gestiona este pedido, Seda Cusco ya activó un plan de contingencia. Según Ramos Calderón, se vienen adquiriendo equipos de bombeo y tableros de control para los sistemas Vilcanota I y II, además de implementar mecanismos para detectar fugas mediante gas helio e imágenes satelitales.
La principal preocupación está en Piuray. Cuando el nivel de la laguna desciende demasiado, la captación por gravedad deja de funcionar y Seda Cusco debe recurrir al bombeo para mantener el servicio. Esto no solo complica la operación, sino que también incrementa los costos del sistema.

El problema no sería nuevo. Ramos Calderón recordó que una situación similar ocurrió en 2023, cuando el descenso de Piuray obligó a utilizar sistemas de bombeo. Por ello, la empresa busca reducir su dependencia de esta fuente antes de que el escenario vuelva a agravarse.
Una de las medidas ya iniciadas es la interconexión de los reservorios de Qoripata y Picchu. La obra permitirá conectar el sistema Vilcanota con el sistema que depende de Piuray y trasladar agua hacia sectores que actualmente reciben el recurso de la laguna. Según Seda Cusco, el proyecto está previsto para comenzar a operar el próximo año.
Sobre el Vilcanota II
A esta medida se suma el proyecto Vilcanota II, cuya culminación continúa en gestión debido a que aún existe financiamiento pendiente. La obra permitiría incorporar aproximadamente 174 litros por segundo al sistema y serviría como respaldo frente a una eventual reducción del aporte de Piuray.
El plan de contingencia también contempla acciones frente a un escenario climático que puede ser contradictorio: poca lluvia durante periodos prolongados, pero precipitaciones intensas en lapsos cortos. Por ello, Seda Cusco ejecuta trabajos de defensa ribereña en las estaciones de bombeo de Piñipampa, en Andahuaylillas, para reducir el riesgo de daños.
La empresa también prepara campañas de sensibilización para el uso responsable del agua en Cusco y Paucartambo, donde igualmente presta servicios de saneamiento. Asimismo, se viene elaborando una inversión para mejorar la captación de Huancarpampa, en Paucartambo.
Ramos Calderón señaló que las medidas buscan anticiparse al problema y no esperar a que se produzca un desabastecimiento. Por ahora, Cusco no enfrenta una crisis de suministro, pero la empresa considera necesario activar mecanismos de emergencia ante un escenario de sequía que podría comprometer las fuentes de agua durante 2027.
El pedido de declaratoria se encuentra ahora en manos del Gobierno Nacional. La Municipalidad Provincial del Cusco y el directorio de Seda Cusco sostienen reuniones con el Ministerio de Vivienda para sustentar la necesidad de incorporar a la ciudad en una eventual emergencia por déficit hídrico.
Dato
Seda Cusco atiende cerca de 104 mil usuarios y tiene una cobertura cercana al 84 % de la ciudad.







