El debate entre izquierda y derecha en el Perú revela una profunda debilidad ideológica en la política nacional. Más que posturas sólidas, predominan discursos cambiantes y estrategias de conveniencia. La falta de partidos estructurados y la fragilidad institucional convierten estas categorías en herramientas electorales antes que en verdaderos principios de gobierno.










