julio 22, 2026
Copia de corrupcion

La crisis de representación política es presentada como uno de los principales desafíos para la democracia.

Sergio Mostajo analiza la ausencia de referentes políticos en el Perú y cuestiona el deterioro de los partidos, a los que acusa de haber perdido su esencia para privilegiar intereses electorales. Sostiene que la crisis de liderazgo también compromete a los ciudadanos, quienes con su voto terminan llevando al poder a figuras sin preparación ni propuestas consistentes.

Por Sergio E. Mostajo C. Periodista

No sé si alguien de izquierda se sienta representado por Pedro Castillo, Roberto Sánchez o Antauro Humala. Tampoco sé, si alguien de derecha se sienta representado por Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori o César Acuña. Y menos sé, si alguien de centro se sienta representado por Jorge Nieto Montesinos, Ricardo Belmont Casinelli o Carlos Alvarez. Lo que sé, es que estamos asistiendo a una patética decadencia política, a una ausencia dramática de líderes o referentes políticos.

Viendo a los actuales protagonistas políticos, como no añorar, independientemente de su ideología o ubicación en el espectro político, a personajes como Víctor Raúl Haya de la Torre, Luis Bedoya Reyes, Alfonso Barrantes Lingan, Fernando Belaúnde Terry, Héctor Cornejo Chávez, Luis Alberto Sánchez, Javier Diez Canseco, Lourdes Flores Nano, Mario Polar Ugarteche, Roberto Ramírez del Villar,  Jorge del Prado, Alán García Pérez y muchos otros. Desde mi punto de vista verdaderos referentes, a quienes daba gusto escuchar en sus manifestaciones públicas de campaña o debatir y polemizar, con fundamentos ideológicos y deontológicos, en los parlamentos.

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El mundo político de hoy da vergüenza y viene así desde hace décadas; sin ningún atisbo de mejoría, cada vez peor. Los llamados líderes muestran una alarmante escasez mental, un precario vocabulario y nula formación ideológica. Aparecen de un momento a otro y de donde menos podemos imaginar. Han reemplazado todos esos atributos con baile, serpentina y mistura, con apariciones en TikTok, con polos y gorros de colores. Sin nada consistente que mostrar, pronunciando “discursos” populistas, sectarios y últimamente subversivos, sin ningún pudor.

Lo grave y penoso de este sombrío panorama es que, ante la ausencia de referentes políticos, nosotros, la población en pleno y potenciales electores, caemos en sus redes y terminamos encumbrándolos e incluso llevándolos a palacio de gobierno, al parlamento, a las gobernaciones regionales o a las alcaldías. Estamos tan huérfanos y ávidos de tener un líder que nos aferramos a lo que se presente o esté medianamente cercano a lo que aspiramos o anhelamos.

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En este mare magnum maloliente también tienen una gran responsabilidad los partidos y movimientos políticos, hoy transformados en vientres de alquiler, que han dejado de lado su esencia para, salvo pocas excepciones, convertirse en organizaciones criminales que han encontrado en la política una veta de oro.

Estas organizaciones han aprendido a manipularnos, crean y nos presentan candidatos a los que maquillan y adornan con sombreros u otros artilugios para presentárnoslos como los verdaderos hijos y representantes del pueblo; como aquellos que van a solucionar todos nuestros problemas.

Luego ocurre algo más grave, al ser decepcionados por estos falsos líderes perdemos la confianza y la fe en las instituciones. Denostamos de la presidencia del país, censuramos al Congreso, criticamos a los gobiernos regionales y atacamos a las municipalidades.

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Exigimos que desaparezcan sin tener en cuenta que estas no son responsables de quedar a merced de tanto impresentable. Ninguna institución tiene la culpa de albergar a sujetos incapaces e ignorantes que llegan a ellas por obra y gracia del voto popular. Nosotros somos quienes los ponemos allí y debemos asumirlo en toda la extensión de la palabra.

Lamentable, pero esa es nuestra triste y cruel realidad.

CITA

«Estamos asistiendo a una patética decadencia política y a una dramática ausencia de referentes políticos.»

DATO

Recordemos a líderes de distintas corrientes como ejemplos de debate político e identidad ideológica.

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