octubre 26, 2026
NIÑO

Los peruanos debemos ver el Fenómeno del Niño como un verdadero punto de inflexión para el desarrollo del país.

El constante bombardeo mediático sobre los efectos catastróficos del Fenómeno del Niño está provocando pánico, parálisis económica y grave especulación de precios. Lejos de sucumbir a la desesperación, el país debe usar esta crisis como un punto de inflexión para solucionar problemas endémicos y planificar el ansiado desarrollo urbano, agrícola y turístico de nuestras regiones.

Por: Sergio Mostajo C. Periodista

El Fenómeno del Niño (FEN) es, actualmente, sinónimo de catástrofe apocalíptica. No hay día, ni hora, ni minuto que los medios desperdicien para convencernos de que es y será así; que si sobrevivimos será poco más que un milagro.

Los titulares son terroríficos. Van desde la pérdida de muchas vidas, hasta una crisis económica sin precedentes. La misma presidente se encarga de decirnos que será un Meganiño, algo nunca visto. Ya se habla de afectación en los empleos, de graves problemas en la siembra de productos de pan llevar, de daños a la infraestructura vial, de dificultades en la pesca, la minería, el transporte; y eso que el FEN apenas está comenzando.

Todo este panorama sombrío está generando un peligroso clima de pesimismo, de desazón e incertidumbre en el colectivo popular; además de un estrés traumático en todos nosotros. Somos muchos los que estamos dejando en pausa una serie de actividades. Los emprendedores están atemorizados y los inversionistas tanto nacionales como extranjeros, han paralizado sus proyectos.

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Los mercados están empezando a mostrar rasgos de aprovechamiento, los empresarios y comerciantes han subido precios. Otros implementan mecanismos de auto defensa que colisionan con el libre mercado. La especulación y acaparamiento están empezando a reinar so pretexto de guardar pan para mayo. Y en ese enrarecido clima es el pueblo, ese pueblo del que tanto se llenan la boca los políticos, el gran perjudicado.

Está bien prevenir o advertir, está bien alertar. Además, no niego, ni por asomo que, el anunciado FEN, ha sido, es y será un evento natural que, sea o no excepcional, nos afectará. Ya hemos vivido y experimentado sus devastadores efectos. Episodios pasados y recientes han causado grandes desastres, han dejado dolorosas secuelas de muerte y dolor, eso es innegable.

Empero no debe paralizarnos, menos aún sumirnos en la desesperación. Por el contrario, debe ser el punto de inflexión, para dar ese gran salto al desarrollo, a la mejora de nuestra calidad de vida. A aprovecharlo para solucionar, de una vez por todas, los problemas endémicos y de vieja data que reaparecen siempre, cual círculo vicioso.

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Recuerdo mucho los decires de un buen amigo que hoy goza de la paz eterna, Rafael Valencia Dongo. El veía oportunidades donde otros veían problemas, hablaba mucho de que las dificultades deben ser eso: Puntos de inflexión. Decía, por ejemplo: “Hay que aprovechar el mar cálido para atraer turismo”. Señalaba que Chile y Argentina tenían aguas gélidas y que muchos veraneantes podían ver en el Perú un buen destino turístico. Y claro, eso es ver el problema con otros ojos.

Añado, el Congreso y el Gobierno deben trabajar en conjunto para ponerle punto final a la invasión y a las habilitaciones urbanas en zonas de riesgo. Nunca más los cursos o cauces de quebradas secas, torrenteras y ríos deben ser poblados. Legalizar un ambicioso plan de reubicación masiva, acompañado por grandes programas de vivienda popular. Fomentar el cambio integral de sembríos en los valles costeros. Dejar de lado productos que demanden mucha agua, por otros de mayor valor exportador. El INIA y otros organismos tienen mucho que hacer en ese campo.

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En Arequipa y gran parte del altiplano, se ha advertido que habrá sequía. Ergo, debe reducirse el aforo del Chili y de otros ríos además de disminuir la siembra. SEDAPAR, ANA, ALA y otras entidades deberían poner en marcha campañas de sensibilización que promuevan el ahorro del agua.

Se pueden hacer muchas cosas, es cuestión de idearlas y concretarlas; pero no debemos caer en la zozobra, el pánico ni la parálisis.

CITA

«Empero no debe paralizarnos, menos aún sumirnos en la desesperación. Por el contrario, debe ser el punto de inflexión».

DATO

Instituciones públicas como SEDAPAR, ANA y ALA deben iniciar de inmediato sus campañas sobre el ahorro del agua.

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