Por: Yenny Quispe Jiménez
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Acqui Terme es una ciudad de la provincia de Alessandria en Piamonte, ubicada en el norte de Italia. Tiene cerca de 20 mil habitantes. Esta comunidad se ha puesto en vitrina porque posee la primera concejala o asesora municipal creada con Inteligencia Artificial (IA), cuyo nombre es Eva Statiella.
Entre sus principales tareas delegadas se encuentran: Inteligencia Artificial, Transición Digital y Humanización. El sistema de Eva procesa en tiempo real las solicitudes de los ciudadanos, métricas de tráfico, densidad de servicios y presupuestos para generar dictámenes técnicos antes de las sesiones de concejo.
Entrenada específicamente con el marco jurídico local y nacional de Italia, la IA sintetiza proyectos de ley, detecta inconsistencias normativas y redacta borradores de ordenanzas en minutos. Esta iniciativa que lleva la firma del alcalde de esta ciudad, Danilo Rapetti, va más allá.
Anunció la próxima creación de su propia versión digital capaz de dialogar en línea con ciudadanos y turistas, proporcionar información sobre los servicios municipales, orientar a los usuarios entre oficinas y trámites administrativos y responder a las preguntas más frecuentes. Un «alcalde-avatar» que estará disponible las 24 horas del día a través de plataformas digitales y redes sociales.
Puede parecer ciencia ficción, pero es real. Surge aquí el debate sobre qué roles y tareas puede desarrollar la IA y cuáles no definitivamente. Y en nuestra tarea humana de ejercer ciudadanía no podemos cerrar los ojos y esperar a que todo pase.
La opinión pública en Italia tiene sus dos aristas, por un lado, los defensores de la eficiencia tecnológica y detractores que advierten sobre los riesgos para la democracia participativa. Si una recomendación generada por el algoritmo deriva en una mala asignación de recursos o en la vulneración de derechos, de quién es la responsabilidad de la IA, de los funcionarios que validaron el informe o el propio municipio. Preguntas que se deben resolver.
Consulté a ChatGPT (pues siempre es bueno saber si, en realidad, quiere “dominarnos”), en relación a su punto de vista sobre quien es mejor para desempeñar este trabajo la IA o un ser humano. La respuesta fue muy amplia, basada en datos de internet y unos que no refieren fuente.
Indica como conclusión que una ciudad no es solamente un conjunto de datos. Indica que si se requiere decidir entre A) invertir dinero en mejorar una carretera, B) mejorar un centro para personas mayores o C) promocionar el turismo. Una IA puede analizar estadísticas, costos, número de beneficiarios, impacto económico, antecedentes de otras ciudades, etc. Pero “¿qué necesita más nuestra comunidad en este momento?”, se pregunta ChatGPT, “no es solamente matemática”, advierte. “Ahí el ser humano sigue siendo indispensable”, concluye, para nuestra suerte.
Algo que si me parece interesante de la respuesta de la IA es que “no reemplazaría a un buen concejal por una IA”, pero “sí reemplazaría una enorme cantidad de trabajo burocrático de un concejal por IA. Y dejaría al ser humano las decisiones que afectan directamente a la vida, dignidad y futuro de las personas.
Muy atentos a seguir ejerciendo ciudadanía, generando siempre opinión crítica.
Un «alcalde-avatar» que estará disponible las 24 horas del día a través de plataformas digitales y redes sociales.
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