Álvaro Vargas Llosa enfrenta cuestionamientos por su actual acercamiento al fujimorismo tras sus duras críticas de años atrás.
Si bien es cierto, durante su vida un ciudadano puede ir cambiando de puntos de vista y opiniones sobre ciertos temas, hay valores básicos innegociables. Algunos de ellos son: la defensa de la democracia, el repudio ante la violación de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción.
Ya sea de izquierda o derecha, si un ser humano olvida la defensa de alguno de esos valores, entonces ya ha perdido el rumbo. Básicamente queda descalificado para representar a un grupo de ciudadanos y menos a un país completo.
Y es justamente lo que defendían hasta hace algunos años el nobel Mario Vargas Llosa y su hijo Álvaro.
Justamente, a raíz del anuncio del nombramiento de Álvaro Vargas Llosa como embajador del Perú en Estados Unidos, se han difundido diversos vídeos sobre la posición que el hijo mayor de los Llosa tenía sobre Keiko Fujimori. En ese entonces la hija del dictador Alberto Fujimori postulaba por primera vez para ser presidenta.
Esto es lo que Álvaro decía: “No concibo a Keiko Fujimori presidenta porque representa una década en la que imperio en el Perú la corrupción. Se robaron más de 6 mil millones de dólares de las arcas del Estado e imperó la violacion sistemática de los derechos humanos. De un modo que no solo avergonzó a los peruanos, sino que hizo sentir vergüenza ajena al mundo entero. Yo no quiero que regrese nunca más al gobierno del Perú una opción política que represente ese oprobio”. Y en otro momento lo dijo con más contundencia. El fujimorismo representaba “una mafia” que buscaba volver al poder.
Hablamos de que los Llosa repudiaban a los cabecillas de una “mafia” que había desangrado al país; que habían violado derechos humanos, robado al país y habían destruido la democracia.
¿Qué pasó entonces? Bueno, la lógica más sencilla es que los Vargas Llosa ya olvidaron hace mucho los valores de los que hablábamos en un principio. Porque hasta el momento no logro comprender cómo es que Keiko y el fujimorismo pasaron de representar un monstruo a ser un gobierno moderado que busca “el progreso del país”.
Personalmente pienso que es irreconciliable siquiera negociar con el fujimorismo. Es como tratar de razonar con una organización criminal para que se olvide de desfalcar y desangrar al país. Mientras no pidan perdón al país, no hay posibilidades.
Lo cierto es que la historia juzgará a los Vargas Llosa.
CITA
“El fujimorismo representaba una mafia que buscaba volver al poder”, afirmó Álvaro Vargas Llosa en aquella época.
DATO
La controversia resurge cuando Álvaro Vargas Llosa es anunciado como embajador del Perú en Estados Unidos.
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