Estudiantes de posgrado de la Unsa: los olvidados de siempre

Los estudiantes de maestría y doctorado de la Universidad Nacional de San Agustín enfrentan una serie de dificultades que van desde la caída de los sistemas digitales hasta la exclusión de procesos electorales internos. Las demoras en trámites académicos, las limitaciones para ejercer el voto y la falta de atención a sus necesidades reflejan una problemática que mantiene relegado al sector de posgrado dentro de la universidad.

Las fallas en los sistemas digitales afectan procesos administrativos y oportunidades laborales.

Por: Renato Abarca Rojas. Periodista y maestrista

Los diversos problemas que sacuden a la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) no solo afectan a sus estudiantes de pregrado y docentes, una asociación común cuando se habla de la comunidad universitaria. También están los cientos de estudiantes de programas de maestría y doctorado, y miles más si se considera a quienes se encuentran en proceso de titulación o ya son graduados y requieren realizar trámites académicos en la casa superior de estudios.

En esa línea, la caída de los sistemas digitales de la UNSA ha paralizado y demorado solicitudes que requieren los maestrandos y doctorandos para acceder a oportunidades laborales, concursos, postulaciones académicas y documentación de carácter personal. Hasta la fecha, estos problemas no tienen solución, más allá de comunicados que, por lo demás, resultan ambiguos y carecen de la claridad, que mereces quienes se forman en especialidades.

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Ese desdén hacia el posgrado se refleja actualmente en medio de un proceso electoral en el que los alumnos tienen la obligación de sufragar el 20 de junio para elegir a sus delegados ante la Asamblea Universitaria y el Consejo Directivo de la Escuela de Posgrado. Sin embargo, no todos los estudiantes con matrícula vigente podrán votar. Hay promociones completas que, sin haber concluido sus estudios, quedaron fuera del padrón electoral, viendo vulnerado su derecho a elegir representantes.

En la otra orilla están profesionales que cursan clases presenciales y viven en otras regiones, y no podrán viajar únicamente para sufragar. Además, deben justificar su inasistencia con una constancia de trabajo correspondiente a un día en el que, en teoría, debían asistir a clases. La multa por no votar asciende a 165 soles.

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Mientras tanto, los problemas persisten. Un escándalo relacionado con pagos a estudiantes por cientos de miles de soles refleja la frivolidad con la que se administra la universidad y el impacto que ello tiene en servicios deficientes para los estudiantes de posgrado.

Podemos inferir que, si existió ese tipo de inversión en operadores políticos a sueldo, esos recursos habrían estado mejor destinados a contratar personal que agilice los trámites en el área de posgrado, activar mecanismos para evitar que las revisiones de tesis permanezcan estancadas durante meses o subvencionar más eventos académicos, entre muchas otras alternativas beneficiosas para la comunidad universitaria.

La crisis es extensa y las salidas parecen pocas. Ante estos graves problemas, los alumnos de maestría y doctorado tienen una responsabilidad muy importante: elegir una representación que defienda sus intereses, porque hoy, tal como están las cosas, nadie más lo hará.

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CITA

“Hay promociones completas que quedaron fuera del padrón electoral pese a tener matrícula vigente”.

CIFRA

S/ 165 es la multa por no participar en las elecciones internas de posgrado.

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