La lideresa de Fuerza Popular arribó en silencio, evitó anunciar su agenda y realizó actividades reservadas durante gran parte del día. Mientras ofrecía un mitin en la Quinta Salas, colectivos ciudadanos protestaban en las calles con arengas de “Fujimori nunca más“ y «Fuera rata».
Entre silencio y rechazo, la candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, arribó a Arequipa la noche del último miércoles 27 de mayo. Su llegada se produjo en el último vuelo procedente de Lima y sin convocatoria pública. Al día siguiente, su visita política se desarrolló manteniendo total hermetismo y secretismo, con actividades reservadas y a puertas cerradas y muestras de repudio ciudadano.
Durante gran parte del jueves 28 de mayo no existió información oficial sobre el recorrido de la candidata fujimorista. Solo trascendió que se hospedó en el hotel Casa Grande, ubicado en Vallecito. El equipo de Fuerza Popular mantuvo en reserva cada desplazamiento, una estrategia que se adoptó para evitar protestas y manifestaciones en su contra.


Cultura del silencio
Fuentes de Evidencia.pe señalaron que desde muy temprano Fujimori se trasladó hasta el santuario de Chapi, en el distrito de Polobaya. Posteriormente recorrió sectores del Cono Norte de la ciudad, aunque sin actividades públicas abiertas ni anuncios oficiales. Recién horas después se conoció que sostuvo una reunión a puerta cerrada en la asociación de vivienda La Victoria Virgen de la Soledad, en el distrito de Yura.
Tras esta visita exprés, varios pobladores denunciaron haber sido convocados bajo engaños para asistir a la reunión. Según manifestaron, dirigentes de asociaciones les habían informado que acudirían a reuniones relacionadas con títulos de propiedad, agua y desagüe, pero al llegar descubrieron que se trataba de una actividad proselitista de Fuerza Popular con Keiko Fujimori a la cabeza.
Pasadas las 6 de la tarde, la candidata fujimorista llegó finalmente a la Quinta Salas, ubicada en el sector del puente Bajo Grau, donde encabezó un mitin de cierre de campaña ante simpatizantes y militantes fujimoristas. El evento estuvo resguardado por un importante contingente policial debido al anuncio de protestas de colectivos ciudadanos en rechazo a su presencia en Arequipa.

Ofrece el oro y el moro
Durante su discurso, Fujimori lanzó un sin fin de promesas orientadas a captar el respaldo de la población arequipeña. Entre ellas anunció la ampliación y remodelación de los hospitales Goyeneche y Honorio Delgado, así como la construcción de 2 mil colegios y el mejoramiento de otras 3 mil instituciones educativas construidas durante el gobierno de su padre, el exdictador Alberto Fujimori.
Asimismo, ofreció culminar proyectos paralizados como la autopista Arequipa–La Joya y Majes Siguas II, aunque no explicó cómo lo logrará. En materia educativa señaló que volverían los desayunos escolares y los uniformes gratuitos, los cuales —según indicó— serían confeccionados por microempresarios arequipeños.
En cuanto a seguridad ciudadana, aseguró que acabará con la delincuencia, tal como su padre eliminó el terrorismo. También prometió expulsar a extranjeros que cometan delitos y reforzar el control de las fronteras, apelando nuevamente a un discurso de mano dura que históricamente caracteriza al fujimorismo.
La candidata volvió, además, a polarizar el escenario político al afirmar que representa “el orden”, mientras que su contendor, Roberto Sánchez, simboliza “el caos”. En su intervención deslizó que un eventual gobierno de Sánchez podría llevar al Perú hacia modelos similares a Venezuela o Bolivia, retomando una narrativa de confrontación utilizada en anteriores campañas electorales.
Protestas en su contra


Pero Fujimori no aprende. Y es que volvió a insistir en supuestas irregularidades electorales registradas en el proceso de 2021, pero sin pruebas. En esa línea, pidió a sus simpatizantes inscribirse como personeros para cuidar el voto a nivel nacional, una estrategia que Fuerza Popular impulsa intensamente en este balotaje.
Mientras el mitin se desarrollaba en la Quinta Salas, un grupo de ciudadanos y colectivos sociales se concentró en los alrededores del óvalo del puente Grau para expresar su rechazo a la lideresa fujimorista. Con pancartas y banderas con frases como “Fujimori nunca más”, los manifestantes intentaron acercarse al recinto.
Sin embargo, la Policía desplegó cordones de seguridad en distintos puntos estratégicos, principalmente en el ingreso de la avenida La Marina y la zona de la Recoleta, impidiendo el avance de los manifestantes hacia la Quinta Salas. Así fueron repelidos para evitar confrontaciones.
Finalmente, tras concluir sus actividades políticas, Keiko Fujimori abandonó Arequipa tal como llegó: en medio del hermetismo y sin contacto con la prensa. Su paso por la ciudad fue de bajo perfil, con reuniones reservadas y un rechazo ciudadano que volvió a evidenciar la resistencia que el fujimorismo mantiene en la región arequipeña.
DATO
Keiko Fujimori se retiró de Arequipa sin brindar declaraciones a los medios de comunicación.
DATO
Fujimori empezó su día en el Santuario de Chapi, luego fue al Cono Norte y finalmente a la Quinta Salas.
CITA
«Con pancartas y banderas con frases como “Fujimori nunca más”, los manifestantes intentaron acercarse al recinto».









