
La inspección también halló falencias en materia de seguridad.
Lo que debería ser una infraestructura estratégica para garantizar agua potable segura a miles de ciudadanos presenta grietas, filtraciones, equipos deteriorados y medidas de seguridad improvisadas. Una reciente intervención de la Contraloría reveló un panorama preocupante en los reservorios Aracmayo I, II y III, administrados por la Empresa Municipal de Saneamiento Básico de Puno (EMSAPUNO).
El Informe de Visita de Control N° 007-2026-OCI/3475-SVC, concluye que, aunque las estructuras continúan operando, su estado de conservación oscila entre regular y malo, situación que podría comprometer tanto la continuidad del servicio como la calidad del agua destinada al consumo humano.
La inspección realizada entre abril y mayo encontró múltiples deficiencias en el reservorio Aracmayo I. Las paredes y estructuras presentan desprendimiento de pintura, grietas y filtraciones que permiten el ingreso de agua de lluvia.

Un balde como protección
El hallazgo más llamativo del informe está relacionado con el proceso de desinfección del agua.
Los auditores encontraron que el sistema dosificador de hipoclorito de sodio, encargado de eliminar microorganismos y garantizar la calidad sanitaria del agua, se encuentra instalado completamente a la intemperie. El equipo, expuesto al sol, las lluvias y las bajas temperaturas características del altiplano puneño, era protegido únicamente con un balde plástico colocado de forma invertida.
La Contraloría advierte que esta situación puede afectar la estabilidad química del hipoclorito, reduciendo su efectividad y alterando las dosis necesarias para asegurar una correcta desinfección del agua potable.

Reservorios vulnerables
La inspección también puso al descubierto serias falencias en materia de seguridad.
Los portones de acceso presentan corrosión y, en algunos casos, son asegurados únicamente con alambres retorcidos y fierros improvisados. Las puertas de ambientes críticos, como la sala de motores y las casetas de válvulas, carecen de chapas, candados o mecanismos de control de acceso.
Según declaraciones recogidas durante la visita de control, esta situación ya habría permitido el ingreso de personas ajenas a la empresa y el presunto robo de bienes pertenecientes a EMSAPUNO.
A ello se suma el estado general del predio. Los auditores encontraron acumulación de residuos, materiales metálicos abandonados, cilindros oxidados, maleza crecida y una retroexcavadora estacionada a la intemperie dentro de las instalaciones.
Mientas, en la sala de motores también se identificaron problemas que podrían afectar la continuidad del servicio.
La Contraloría verificó fugas de agua en la línea de impulsión, las cuales mantienen húmedas las bases de los equipos electromecánicos. Esta situación favorece la corrosión de componentes esenciales y podría generar fallas futuras en el sistema de bombeo.
En tanto, los reservorios Aracmayo II y III presentan mejores condiciones de conservación debido a trabajos de mantenimiento ejecutados recientemente. Sin embargo, ambos también registran fugas de agua y problemas menores que requieren atención.
Las observaciones fueron notificadas formalmente al gerente general de EMSAPUNO, Luis Aguilar Coaquira, quien deberá informar las medidas correctivas adoptadas para reducir los riesgos detectados.
La Contraloría recordó que las empresas prestadoras de servicios de saneamiento tienen la obligación de conservar adecuadamente sus infraestructuras y garantizar procesos de desinfección eficientes para proteger la salud pública.
Dato
Uno de los reservorios inspeccionados abastece directamente al Hospital del Altiplano.







