
El ajo constituye una de las actividades agrícolas más importantes para la economía regional.
Por: Carlos Vásquez Gonzáles. Periodista
Detrás de cada cosecha de ajo existen familias enteras que dependen de una de las actividades productivas más importantes del sur del país. Sin embargo, la posible llegada del fenómeno de El Niño vuelve a poner en riesgo ese esfuerzo. Mientras los especialistas monitorean el comportamiento del clima, en los campos arequipeños crece la incertidumbre por los efectos que podrían generar las lluvias fuera de temporada, el exceso de humedad y las variaciones bruscas de temperatura.
La preocupación de los agricultores no es exagerada, ya que el ajo es un cultivo sensible a las enfermedades provocadas por la humedad, así como a la aparición de plagas y hongos que afectan directamente la calidad y el rendimiento de la producción. Una campaña desfavorable puede traducirse en pérdidas económicas que superan los 20 mil soles por topo, además de la inversión en tiempo, recursos y trabajo realizada con la esperanza de obtener una buena cosecha.
Por ello, voces como la de Godofredo Delgado, productor de Tiabaya, quien ha solicitado que las autoridades implementen programas de capacitación para que los agricultores puedan adaptarse a los nuevos escenarios climáticos, constituyen advertencias que no deben ser minimizadas. Al menos 5 mil hectáreas de cultivos de la campiña arequipeña podrían verse afectadas si no se toman medidas preventivas. La experiencia demuestra que esperar a que ocurra la emergencia suele ser más costoso que prepararse para enfrentarla.
A esta preocupación se suma la del productor Miguel Vargas, quien estima que la producción de ajo podría reducirse hasta en un 50 %. De concretarse este escenario, el impacto no solo recaería sobre los agricultores. También se verían afectados los mercados, los comerciantes y los consumidores, ya que una menor oferta podría provocar incrementos en los precios de uno de los insumos más importantes de la gastronomía peruana.
Lo que está en juego no es únicamente una campaña agrícola. Se trata de proteger una actividad económica que genera empleo, dinamiza la economía regional y sostiene a miles de familias. El fenómeno de El Niño representa un desafío que exige planificación, asistencia técnica y acciones concretas. El ajo arequipeño ha logrado posicionarse gracias al esfuerzo de generaciones de agricultores. Hoy, más que nunca, ese esfuerzo necesita respaldo para enfrentar un clima que cambia cada vez con mayor rapidez e intensidad.
CITA
“Prepararse frente al cambio climático resulta menos costoso que enfrentar una emergencia agrícola”.
CIFRA
5 mil hectáreas: de cultivos de la campiña arequipeña podrían verse afectadas por el fenómeno climático.







