

Por: Jorge Luis Quispe
Cualquier paciente de EsSalud o del Ministerio de Salud sabe muy bien y podría relatar la tragedia que implica conseguir una cita médica y, más aún, lograr que un médico especialista atienda y revise a un enfermo.
Pues bien, para que un médico consiga ser especialista en alguna materia —pediatría, traumatología, cardiología, neumología, ginecología, oncología, psiquiatría, etc.— no solo debe estudiar satisfactoriamente los seis años de universidad y el SERUM, también debe postular y aprobar el residentado médico, un tiempo exclusivamente dedicado a la especialidad a la que aplica, que suele durar entre tres y cinco años de teoría y práctica. Solo así se garantiza que, por ejemplo, un pediatra diagnostique los padecimientos de un infante y le dé un tratamiento efectivo.
El residentado médico tiene por objeto imprimir teoría y práctica de calidad en el médico para que, al concluir su especialidad, esté en la capacidad de ofrecer un trato óptimo a su paciente. La última medida de este Congreso, presidido por el enemigo número uno de los peruanos, ha sido eliminar el residentado médico. Es decir, los médicos generales ya no necesitan especializarse ni esforzarse para acceder a una plaza de residentado: con tan solo acreditar un postgrado ya tienen el permiso —no la capacidad ni la competencia— para atender especialidades médicas.
Si usted tiene un niño que no deja de vomitar acompañado de fiebre y diarrea, el médico que lo atienda debería ser un pediatra. Sin embargo, gracias a esta norma, será un médico sin experiencia práctica, con autorización para diagnosticar sin haber vivido esas emergencias. Un médico que hace su residencia médica, con interminables horas de práctica y clases académicas, sabrá qué enfermedad padece un niño en esas circunstancias. ¿Podrá saberlo alguien que solo tiene un diploma de una universidad de baja calidad y sin especialidad? Evidentemente no.
Lo que ha hecho este Congreso es favorecer la negligencia médica, que ya de por sí cobra vidas. Estas modalidades para obtener el título de especialista implican programas internacionales que ni siquiera han sido aprobados en los países donde se dictan. Lo que afuera se descarta, aquí el fujimorista Alejandro Aguinaga lo ha convertido en ley.
Y ni piense usted en salir a protestar, porque lo estigmatizarán de rojo o terruco, le lloverán balas y los policías caminarán sobre su cadáver con total impunidad. Esa es la entraña del fujimorismo. Y eso que ni siquiera la señora K ha tomado juramento.
Solo queda esperar que quienes votaron por el fujimorismo sean los primeros en atenderse con los pseudo médicos que proliferarán de aquí en adelante, si es que el presidente no observa esta ley.
Cita
Lo que ha hecho este Congreso es favorecer la negligencia médica, que ya de por sí cobra vidas.







