La Pontezuela: Inexplicable desidia

El caos vehicular en Arequipa refleja la falta de control efectivo por parte de autoridades y la ausencia de la Policía Nacional del Perú en las calles, donde infracciones cotidianas agravan la congestión y el desorden urbano.

Por: Sergio E. Mostajo C. Periodista

Dejaré de lado el tóxico ambiente postelectoral, el desastre que aún vivimos, y trataré de no pensar en el desastre mayor que será la campaña en la, cada vez, más perversa segunda vuelta.

Vuelvo a nuestra selva doméstica. Sí, eso es Arequipa hoy en día: una selva de fierro, cemento, asfalto, cables, semáforos por doquier, un parque automotor enorme e infraestructura vial deficiente, todo esto a merced de conductores irresponsables, peatones en la misma línea, pésimas autoridades e inexistentes policías de tránsito.

Quienes conducimos por calles y avenidas de nuestra ciudad no terminamos de dimensionar la inexplicable desidia de quienes deben trabajar para facilitar el tránsito vehicular y de personas. Increíblemente, todos los días nos topamos con los mismos problemas, en los mismos lugares, y vemos con estupor cómo las normas, reglamentos y señales son vulnerados.

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Tres ejemplos: avenida La Salle, frente al colegio del mismo nombre, hipercongestionada porque irresponsables conductores estacionan sus vehículos en zona rígida, ocupan todo un carril sin que nadie ose decirles algo; calle Don Bosco, en el tramo entre la avenida La Paz y la calle San Pedro, donde nuevamente conductores estacionan sus vehículos sobre las veredas; y la calle Prolongación Ayacucho, frente a EsSalud, reducida a un solo carril por vehículos estacionados en zona rígida. Son solo tres casos que evidencian la inexplicable desidia de autoridades municipales y policías de tránsito.

¿Es muy difícil controlar y erradicar esta práctica irresponsable? No lo creo. Bastaría con aplicar el principio de autoridad de forma enérgica, imponiendo las sanciones que la ley permite sin miramientos. Es indispensable contar con la presencia de policías de tránsito —no de inspectores municipales, a quienes lamentablemente nadie respeta—. Son los policías quienes deben recuperar el orden, a toda hora, en especial en las denominadas horas punta, de día y de noche, no con horarios de oficina. Los relevos de turno deberían hacerse en el mismo lugar.

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No faltará quien diga que no se puede tener tantos policías y a toda hora. Creo que sí es posible. Recordemos que son servidores públicos, preparados y formados para servir, y que reciben un sueldo por ello. Internamente, los altos mandos policiales deben elaborar planes de trabajo, establecer turnos, compensar horas extras y reconocer económicamente el trabajo nocturno, de madrugada, feriados, sábados y domingos.

En alguna ocasión sostuve que la policía de tránsito debería pasar al ámbito municipal. Si el manejo de la ciudad —el sentido y señalización de las vías, la determinación de zonas rígidas, la instalación de semáforos, el funcionamiento de depósitos municipales y la cobranza de infracciones— está bajo responsabilidad municipal, no se entiende por qué su cumplimiento recae en la Policía Nacional. Quizá algún nuevo “padre de la patria” podría impulsar un proyecto de ley en ese sentido.

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De ser así, tendríamos presencia y control en toda la ciudad. No veríamos los desórdenes que hoy padecemos y nosotros, los conductores, cumpliríamos a cabalidad la reglamentación de tránsito, esa misma que aprendimos y que se nos evaluó cuando tramitamos nuestras licencias de conducir.

CITA
“Bastaría aplicar el principio de autoridad para recuperar el orden en las vías”.

CIFRA
3 zonas críticas reflejan el problema: La Salle, Don Bosco y Prolongación Ayacucho.

DATO
Se propone que la Policía de Tránsito pase a control municipal para mejorar la gestión vial.

Evidencia.pe

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