Las próximas Elecciones Regionales y Municipales 2026 se perfilan como un nuevo escenario de fragmentación política y candidaturas recicladas. Con 150 organizaciones políticas habilitadas en el país y múltiples figuras cuestionadas buscando retornar al poder, el proceso electoral vuelve a generar preocupación sobre la calidad de la representación democrática en Arequipa y el Perú.
Por: Sergio E. Mostajo C. Periodista
En columnas anteriores aseguré que las Elecciones Generales 2026 (EG2026) iban a ser un desastre, y no me equivoqué. Los resultados me avalan. No era difícil preverlo: el clima previo y los actos precedentes permitían anticipar un escenario como el que vivimos. Lo peor, además, aún no termina. El próximo domingo 7 de junio conoceremos el resultado final.
Inmediatamente después ingresaremos al torbellino de las Elecciones Regionales y Municipales 2026 (ERM2026) y, como ocurrió en el proceso anterior, todo apunta a que se nos avecina otro desastre electoral.
Por lo pronto, según el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) del Jurado Nacional de Elecciones, existen 150 organizaciones políticas con inscripción vigente: 55 partidos políticos y 95 movimientos regionales. Particularmente en Arequipa, hay seis movimientos regionales aptos para participar en estas elecciones. Ergo, si todos decidieran hacerlo, es fácil imaginar el tamaño de la cédula y el funesto carnaval electoral que se aproxima.
No tendremos que esperar mucho para empezar a verlo. Actualmente, somos bombardeados con “encuestas” de todo tipo y para todos los gustos, cada una con resultados más disímiles que la otra y con candidatos increíbles, aunque con un común denominador: casi todos son cadáveres políticos resucitados, además de reciclados.
En el ámbito regional ocurre más de lo mismo. Vemos a viejos políticos —no solo por edad, sino por su persistente tránsito en las lides políticas—. Muchos exhiben experiencia en los cargos a los que hoy vuelven a aspirar; es decir, ya fueron gobernadores, alcaldes, consejeros o regidores, y casi todos dejaron gestiones discretas, mediocres o seriamente cuestionadas.
No creo necesario mencionar nombres. Los conocemos a todos. Son personajes que, en cada proceso electoral, salen de sus cuarteles o mausoleos de invierno, buscan un nuevo soporte político y lo encuentran con facilidad, pues nunca faltan partidos o movimientos dispuestos a apostar por ellos. Entonces se visten con un nuevo ropaje e inician campañas ofreciendo el oro y el moro.
En este carnaval aparecen también los eternos candidatos, aquellos que arrastran un sinnúmero de intentos fallidos y vuelven a la carga impulsados por el famoso fenómeno Elvis Delgado, quien —recordemos— logró ser elegido alcalde de Yanahuara tras múltiples intentos.
Asimismo, vemos a quienes ya fueron autoridades y culminaron sus gestiones vejados, criticados, enjuiciados e incluso presos y, pese a ello, intentan regresar a esos mismos cargos. Aquí cabe hacerse algunas preguntas breves: ¿por qué? ¿Tienen tanta vocación de servicio? ¿Poseen tanta capacidad de gestión? ¿Sienten tanto amor por la región, la provincia o el distrito? Pueden ensayarse muchas respuestas, pero hay una que parece encajar perfectamente en un viejo dicho popular: “El amor no es al chancho, sino a los chicharrones”. De otro modo, no se explica por qué alguien aspiraría a un cargo absorbente, estresante y asfixiante, aparentemente con más aspectos negativos que positivos.
Haré una excepción. Decía que no era necesario mencionar nombres; sin embargo, el caso de Cáceres Llica resulta aleccionador. Merece incluso un estudio sociológico —y quizá psiquiátrico— minucioso. Su gestión fue pésima, cuestionada desde el inicio, pues llegaba precedido de serias denuncias y antecedentes. Estuvo preso, no ha sido declarado inocente y, aun así, hoy aparece como favorito para ganar las elecciones regionales. Digo “hasta ahora”, porque todavía no está escrito el capítulo final del próximo desastre electoral.
CITA
“Casi todos son cadáveres políticos resucitados, además de reciclados”.
CIFRA
150 agrupaciones vigentes en el país están en el Registro de Organizaciones Políticas.









