
Especialistas sostienen que la tecnología debe complementar, y no reemplazar, el aprendizaje tradicional.
Por: Karola Lara Manchego. Doctora en Comunicación y Desarrollo
Durante más de dos décadas, la digitalización fue presentada como la gran revolución educativa. Tablets, laptops, pizarras inteligentes y plataformas virtuales se convirtieron en sinónimo de modernidad. Parecía que el futuro de la educación dependía exclusivamente de una pantalla. Sin embargo, hoy algunos de los países con los sistemas educativos más sólidos del mundo están enviando un mensaje diferente: la tecnología es un medio, no un fin.
Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Francia e Italia han comenzado a revalorizar los libros impresos, la escritura a mano y la reducción del tiempo frente a las pantallas, especialmente en la educación básica. No se trata de un rechazo a la tecnología, sino del reconocimiento de que el exceso de dispositivos digitales no produjo las mejoras prometidas en el aprendizaje.
El caso más emblemático es Suecia. Considerado durante años un referente en digitalización escolar, el país decidió modificar su política educativa luego de observar que la incorporación masiva de pantallas no generó los avances esperados en comprensión lectora ni en matemáticas. El gobierno sueco destinó 555 millones de coronas suecas anuales (US $ 60 millones) para la compra de libros de texto, fortaleció las bibliotecas escolares y dispuso restricciones al uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar.
Finlandia, otro modelo educativo mundial, sigue un camino similar. Diversas escuelas han vuelto al uso predominante de libros y cuadernos porque docentes y especialistas detectaron una mejora en la concentración de los estudiantes. Paralelamente, el Parlamento finlandés aprobó restricciones al uso de teléfonos móviles durante el horario escolar para reducir distracciones y favorecer la interacción entre alumnos y docentes.
Y la pregunta pertinente es: ¿Por qué ocurre este cambio? Las investigaciones en neurociencia y psicología educativa coinciden en varios aspectos. Porque la lectura en papel favorece una comprensión más profunda y una mejor retención de información. La escritura manual activa procesos cognitivos relacionados con la memoria y el aprendizaje. El uso excesivo de pantallas incrementa la distracción, dificulta la atención sostenida y favorece la multitarea, fenómeno especialmente perjudicial en niños y adolescentes.
La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE) ha señalado que la transformación digital debe estar sustentada en evidencia pedagógica, evitando asumir que más tecnología significa automáticamente mejores resultados educativos.
Nuestro país enfrenta una realidad distinta, pero igualmente preocupante. Después de la pandemia, miles de colegios aceleraron la incorporación de herramientas digitales. El programa estatal de entrega de tablets buscó reducir la brecha tecnológica; sin embargo, la disponibilidad de equipos no siempre estuvo acompañada de conectividad, capacitación docente ni estrategias pedagógicas consistentes.
Mientras tanto, los resultados continúan mostrando enormes desafíos.
En la evaluación PISA 2022, Perú obtuvo:
➢ 408 puntos en Matemática
➢ 408 puntos en Lectura
➢ 409 puntos en Ciencias
Aunque representan una mejora respecto a evaluaciones anteriores, estos resultados permanecen por debajo del promedio de la OCDE, evidenciando que la tecnología, por sí sola, no garantiza mejores aprendizajes.
El problema tampoco consiste en elegir entre libros o computadoras. El verdadero desafío es formar estudiantes capaces de leer críticamente, escribir correctamente, argumentar con evidencia y utilizar la tecnología de manera inteligente.
Hoy muchos universitarios llegan a las aulas acostumbrados a leer únicamente fragmentos en redes sociales, pero encuentran enormes dificultades para analizar un texto académico de varias páginas. Es una paradoja preocupante: nunca hubo tanta información disponible y, al mismo tiempo, nunca resultó tan difícil mantener la atención durante una lectura prolongada.
La lección europea es que no está retrocediendo hacia el pasado, sino corrigiendo un exceso.
Las pantallas seguirán siendo indispensables para investigar, programar, comunicar y trabajar. Pero la evidencia demuestra que las habilidades fundamentales —leer, escribir, pensar y razonar— continúan desarrollándose mejor cuando el aprendizaje combina tecnología con métodos tradicionales.
El Perú debería observar con atención este debate internacional antes de repetir errores ya identificados por otros sistemas educativos. La innovación educativa no consiste en reemplazar un libro por una tablet. Consiste en formar ciudadanos capaces de usar ambas herramientas con criterio. Porque una sociedad que deja de leer profundamente termina pensando superficialmente. Y ese sí sería el verdadero fracaso de la educación.
CITA
«La innovación educativa consiste en usar libros y tecnología con criterio, no en sustituir uno por otro.»
CIFRA
555 millones de coronas suecas destina Suecia cada año para fortalecer la compra de libros escolares.
DATO
Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Francia e Italia impulsan un uso más equilibrado de la tecnología en las aulas.








