julio 9, 2026
malas costumbres

Escupir en la vía pública, invadir veredas y arrojar basura son prácticas criticadas por el autor.

En esta primera entrega, el autor reflexiona sobre diversas conductas cotidianas que afectan la convivencia en los espacios públicos. Desde arrojar basura o escupir en la vía pública hasta invadir veredas o transitar distraído por el celular, Sergio Mostajo plantea una crítica a la pérdida de empatía y respeto ciudadano, con el propósito de promover una mayor conciencia cívica.

Por: Sergio E. Mostajo C. Periodista

Según la Real Academia de la Lengua Española – RAE – detestar significa sentir un profundo rechazo, aversión o repugnancia hacia alguien o algo, o sea, implica una fuerte desaprobación. Y la misma academia señala lo siguiente en torno a censurar: juzgar, reprobar o criticar severamente una acción, actitud o texto. Es expresar desaprobación pública hacia la conducta de alguien o el contenido de una obra.

En tal contexto, citaré una serie de comportamientos humanos que detesto y censuro. Aclaro que son percepciones personales que hago públicas con la finalidad de llamar la atención y generar una corriente de enmienda en quienes incurren en ellos-. Algunas citas son, también, auto comportamientos, pues no soy, ni pretendo serlo, un ser perfecto, impoluto o santo.

Los iré listando, algunos con una breve sustentación, seguro que hay muchos, muchísimos más que los haré conocer en otra Pontezuela. Pero en esta primera entrega me abocaré a lo visto en mi tránsito por calles y veredas; todos malos comportamientos, exentos de consideración y respeto a los demás.

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– Detesto que alguien delante, detrás o al costado mío lance un escupitajo con mocos y flema a la vereda.

– Detesto ver venir hacia mí a una persona “hundida” en su celular que, si no hago un “ejem” u otro ruido, terminará atropellándome. Son generalmente jóvenes atrapados por las redes.

– Detesto que los comerciantes ocupen las veredas con su mercadería, obligando a los peatones a bajar a la calzada, exponiéndose a ser atropellados por un vehículo.

– En ese mismo marco, detesto a los comerciantes que instalan toldos o sombrillas para proteger su mercadería del sol, son aparatos enormes que sobresalen hacia las veredas y están tan bajos que muchos terminamos chocando contra ellos.

– Detesto ir por la vereda y toparme con un vehículo, estacionado frente a la cochera, de un irresponsable que cree ser dueño de la calle, atravesado de lado a lado, muy pegado a la puerta. Y solo queda bajar a la pista para sortearlo.

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– Censuro a los propietarios o conductores de restaurantes que tiran su basura a las veredas, siendo residuos orgánicos especiales. Y pese a estar en bolsas, las grasas, aceites y otros fluidos, convierten las calles en muladares resbalosos y malolientes. Los municipios recogen esa basura y limpian, pero es tal la cantidad que han formado una suerte de costras grasientas muy duras.

– Censuro y detesto a quienes han convertido el pie de árboles y postes en basureros y letrinas. Es usual y hasta “normal” encontrar y ver allí bolsas, túper de plástico y botellas; además de sentir un fuerte olor a orina causado por quienes miccionan en esos lugares.

Termino aquí de citar algunos comportamientos detestables y censurables de quienes incurren en ellos. Pese a tratarse de personas “civilizadas”, casi todas con estudios de primaria, secundaria y superior, pero que carecen de empatía o prestan poca o casi nada de atención a los mismos, que actúan así instintivamente, sin raciocinio y, por cierto, sin ningún respeto ni consideración.

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En la próxima Pontezuela, ampliaré este listado que, por cierto, puede ser enriquecido por ustedes.

CITA

“No se trata solo de educación, sino de respeto y consideración hacia quienes comparten el espacio público”.

DATO

Detestar es el rechazo profundo; y censurar, una desaprobación pública.

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