El ajustado conteo electoral mantiene en suspenso el pase a segunda vuelta entre Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga, en un escenario que definirá el rumbo político del país frente a Keiko Fujimori.
Por: Sarko Medina Hinojosa. Periodista
Con el escrutinio a más del 90 %, Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga se disputan voto a voto el segundo puesto, mientras Keiko Fujimori encabeza. La diferencia es tan mínima que López Aliaga pasó de estar 30 mil votos abajo a apenas 10 mil cuando empezaron a contarse las actas del extranjero. Hay que estar atentos. Muy atentos.
Porque no es lo mismo prepararse para Sánchez versus Keiko que para López Aliaga versus Keiko. Son dos Perú completamente distintos enfrentándose en el balotaje. Uno es el choque entre el fujimorismo conservador y el izquierdismo castillista que reivindica al expresidente condenado Pedro Castillo. El otro es el enfrentamiento entre dos derechas: una tradicional y familiar, otra ultraconservadora y empresarial.
López Aliaga ha denunciado fraude sin presentar pruebas contundentes y ofrece recompensas de hasta 20 000 soles a funcionarios electorales que le entreguen evidencias. El presidente del JNE, Roberto Burneo, admitió que “existieron serias irregularidades” durante la organización de las elecciones, especialmente en Lima, donde hubo falta de material electoral y locales que abrieron con hasta trece horas de retraso, así como la pérdida de cuatro cajas de votos. Pero irregularidades organizativas no son fraude electoral.
Mientras el conteo avanza con lentitud inusual, la segunda vuelta está programada para el 7 de junio de 2026. Cincuenta y tantos días para meditar el voto ante cualquiera de los dos escenarios posibles.
Si pasa Sánchez, el voto será ideológico puro: fujimorismo versus antifujimorismo, derecha versus izquierda, modelo económico vigente versus refundación. Si pasa López Aliaga, el voto será entre matices de la misma derecha: pragmatismo político versus radicalismo empresarial.
En ambos casos, Keiko Fujimori tendrá ventaja. No porque la mayoría la prefiera, sino porque es la única con techo electoral conocido y piso garantizado. Los electores que votaron por los otros treinta y tantos candidatos tendrán que decidir si prefieren el fujimorismo conocido, el izquierdismo castillista o el conservadurismo de López Aliaga. ¿En qué espectro nos encontramos cada uno? El acercamiento a cada uno de los candidatos definirá nuestra elección.
Largo camino hasta el 7 de junio. Tiempo suficiente para que ambos candidatos muestren sus verdaderas cartas. O para que las escondan mejor. Al final, usted decide.
CITA
Irregularidades organizativas no son fraude electoral, pese a las denuncias en medio del conteo.
DATO
La diferencia entre candidatos se redujo de 30 mil a cerca de 10 mil votos con actas del extranjero.
DATO
La segunda vuelta está programada para el 7 de junio de 2026 en medio de alta polarización política.









