agosto 23, 2026
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El huaico en Atico bloqueó la Panamericana Sur durante cinco días y dejó cientos de vehículos varados entre Caravelí y Camaná.

El huaico que bloqueó durante cinco días la Panamericana Sur en Atico dejó cientos de vehículos varados, pasajeros expuestos al peligro y una mujer adulta mayor fallecida. La emergencia también evidenció problemas de abastecimiento y una respuesta institucional cuestionada. La falta de maquinaria preposicionada, rutas alternas y puntos de asistencia vuelve a poner en debate la prevención ante desastres.

Por Sarko Medina Hinojosa

Fueron cinco días con la Panamericana Sur bloqueada por un huaico en Atico, cientos de vehículos varados entre Caravelí y Camaná, pasajeros caminando hasta siete horas arriesgando la vida para cruzar el lodo, una mujer adulta mayor fallecida. ¿Y la respuesta institucional? Representantes del Gobierno regional llegaron a repartir bebidas y galletas.

Lo más grave no es que haya caído un huaico. En una costa que cada año recibe lluvias intensas entre julio y agosto, un deslizamiento no debería sorprender a nadie con acceso a un pronóstico. Senamhi había declarado alerta roja por lluvias en Caravelí, Camaná, Islay y Caylloma antes de que cayera el huaico. La alerta existió. Lo que faltó fue traducirla en maquinaria posicionada, rutas alternas comunicadas y un plan de contingencia real antes de que la vía colapsara. El país todavía recuerda a quienes sobrevivieron aquellos huaicos de 2017; nueve años después, la lección de infraestructura preventiva sigue pendiente.

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Cinco días después, la emergencia ya no era solo de carretera. La falta de combustible empezó a sentirse en la propia ciudad de Arequipa, porque nadie diseñó un colchón logístico para cuando la vía que conecta el sur del país se cerrara. La emergencia no se queda en Arequipa: los huaicos también golpearon la ruta Ilo-Tacna, en Moquegua, dejando aislada buena parte del sur justo en la vía que conecta con la frontera chilena. Mientras la maquinaria de Provías avanza entre lluvias que no dan tregua, cientos de familias siguen esperando, comiendo lo que alcance, durmiendo donde se pueda.

Lo que debería cambiar no es un misterio. Maquinaria pesada pre-posicionada cerca de las quebradas de mayor riesgo histórico antes de que empiece la temporada de lluvias, no después del colapso. Rutas alternas señalizadas y comunicadas con anticipación, no como noticia de último momento. Puntos de asistencia real, con comida caliente, carpas y atención médica, no bebidas y galletas repartidas para la foto. Y, sobre todo, coordinación efectiva entre Gobierno regional, Provías y Sutran, en lugar de que cada uno reaccione por su cuenta cuando el lodo ya cortó la vía.

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La Panamericana Sur va a volver a cerrarse, la presidenta Keiko llegó y aún la respuesta está en veremos si resolvió algo. Esta es una historia que se repite cada temporada de lluvias y las que se vienen son de un niño malcriado. Poquito más que galletas necesitamos. Prevención señores candidatos, que alguno de ustedes lidiará con el próximo aluvión de verano. Usted decide quién.

CITA

“La alerta existió. Lo que faltó fue traducirla en maquinaria posicionada, rutas alternas comunicadas y un plan”.

DATO

El huaico mantuvo bloqueada durante cinco días la Panamericana Sur y dejó cientos de vehículos varados entre Caravelí y Camaná.

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