Fidel Almirón y Deyssi Chambi pusieron todo su empeño
El pasado 28 de mayo una promoción del Instituto María Montessori, se graduó con el idioma quechua como segundo idioma. Detrás de ese paso profesional, se encuentra «Ñawi Ñawicha, allinta yachay», un libro de 178 páginas fruto del esfuerzo de los profesores Fidel Almirón y Deyssi Chambi, que, tras 3 años de traducciones, ejercicios, escritura y achikyamun (amanecidas), lograron presentar oficialmente su obra el 14 de noviembre del 2025. El libro, a pesar de ya haber viajado a más de 8 países, cruzar el Pacífico, comienza a cumplir su verdadera misión: enseñar y que se aprenda bien el quechua.
Todo empezó en una actividad académica de la Universidad Nacional de San Agustín. Era junio de 2023 y el profesor Fidel Almirón ya llevaba más de una década escribiendo y traduciendo obras en lenguas originarias. Deyssi Chambi, asistenta social de profesión, llevaba el idioma en su sangre, transferido desde sus abuelos, todos quechua hablantes. Tras lograr hablar e intercambiar algunas ideas, nace la propuesta: «¿Y si hacemos un libro?», preguntó Almirón.
Deyssi no respondió al instante, lo meditó. “Tenía que ver si sus ideas encajaban con las mías”, recuerda ahora. “Pero pronto noté que compartíamos la misma urgencia”.
El idioma pedía material que se pueda trabajar, accesible, así comenzó este libro. La siguiente conversación mantenida por los autores, charla que les tomo mas tiempo del pensado fue el nombre del libro. Deyssi propuso Ñawi Ñawicha. Fidel, en cambio, buscaba un giro más literario. “Yo pensaba en algo metafórico, algo que jugara con el sentimiento”, admitió. Sin embargo, el sonido terminó imponiéndose. “Cuando vi el nombre en el prototipo, me emocioné”, confiesa Almirón.
Escribir un libro pedagógico demanda mas exigencias, ordenar unidades, inventar ejercicios, grabar audios, entre otros puntos. Para el año 2024, ya se tenían los primeros prototipos, una señora con una llama seria la encargada de darle imagen al libro. Aunque era solo un borrador, la carga laboral no dejaba avanzar. “Llegaba cansada. Y tenía que seguir”. La presión creció y para abril del 2025, Deyssi tomó una decisión drástica: renunció a su trabajo. Dejó la estabilidad. “El profesor Fidel me decía: tiene que salir el libro. Y yo no podía más”, explica.
El siguiente paso lo dieron de la mano de un publicista. Tras presentar tres portadas y no decidirse por ninguna, nació una idea que hasta el final les ayudaría. La primera propuesta era un niño, la segunda una adolescente y como última opción se presentaba una mujer madura. “Se quedan las tres”, afirmó Deyssi. Cada etapa necesitaba un rostro y jugar con la idea de cada edad para cada nivel fue una idea que mantienen. El libro, por fin, tenía un rostro.
En julio de 2025 se dio la primera impresión física. El texto ya respiraba, Fidel viajó a Lima para una feria del libro y aprovechó la oportunidad para aparecer en TV Perú. “Fue la primera vez que el libro salió de Arequipa”, explica. Pasaron los meses y el 24 de octubre anunciaron la presentación y en noviembre lograron llenar el teatro Arequepay. Ese día se volvió su aniversario y comenzó una serie de viajes que llevaría el ejemplar a más de 8 departamentos y diferentes países. “El libro ya no es nuestro, es de quien lo abre”, dice Fidel.
Libro para la enseñanza
Un libro sin aula se queda mudo. En octubre de 2025, Deyssi golpeó las puertas del Instituto María Montessori. Presentó el proyecto. Le dijeron que no. Volvió a insistir. Ajustó plazos. Presentó nuevamente el material. Hasta que le abrieron la puerta. “Fueron cuatro o cinco rechazos, pero insistí”. Allí comprobaron que la propuesta funcionaba, el texto, redactado íntegramente en quechua, era parte de sus estudiantes. “Nuestra propuesta es enseñar quechua, no apoyar el español con muletas”, afirma Fidel.
Los docentes dejaron de vender sus libros para enseñarlos. Ahora con su propio centro de idiomas llevan la propuesta más allá de lo pensado. Ñawi Ñawicha no es un producto terminado. La presentación de la segunda parte, el nivel intermedio, ya es una realidad, aunque no se tiene fecha para la presentación. Alumnos, profesores y demás personas interesadas, esperan con ganas “aprender bien”.
Cita
“La edición es un trabajo silencioso. A veces te olvidas de un dato. Retomas. Corriges. Hasta que cierra”, sostuvo Fidel Almirón.
Dato
Ñawi Ñawicha se traduce como Ojo Ojito y Allinta Yachay, como Aprende Bien, quedando como frase ¡Ojo ojito, aprende bien!
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