Regiones

Rescatan guacamayo y caimán en Madre de Dios

La presión del tráfico ilegal de fauna silvestre en la Amazonía vuelve a evidenciarse en Madre de Dios. Dos recientes intervenciones permitieron rescatar a un guacamayo en cautiverio y a un caimán en una zona vulnerable, en medio de una problemática que persiste en la región.

La Gerencia Regional Forestal y de Fauna Silvestre de Madre de Dios (GERFOR–MDD) informó que uno de los casos se registró en zona urbana, donde un guacamayo de frente castaño (Ara severus) era mantenido como mascota, pese a que esta práctica está prohibida por ley.

El ave fue trasladada para su evaluación y rehabilitación, un proceso clave debido a que muchos animales rescatados presentan estrés, desnutrición o dificultades para reintegrarse a su hábitat natural.

En paralelo, se intervino un caimán blanco (Caiman crocodilus) en un humedal cercano a la Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios (UNAMAD), donde su presencia representaba un riesgo tanto para la población como para el propio animal.

Estos casos no son aislados. Madre de Dios es considerada una de las regiones con mayor incidencia de tráfico ilegal de fauna en el país, debido a su alta biodiversidad y a la demanda de especies como mascotas o para comercio clandestino. En operativos recientes realizados en la región, autoridades han logrado rescatar especies como perezosos, monos, guacamayos, boas y aves carpinteras, evidenciando la diversidad de animales afectados por esta actividad ilícita.

Además, centros de rescate como Taricaya albergan actualmente más de 100 animales silvestres que han sido recuperados del tráfico ilegal o de la caza furtiva, muchos de los cuales requieren largos procesos de rehabilitación antes de ser liberados.

Especialistas advierten que la extracción de fauna del ecosistema no solo pone en riesgo la vida de los animales, sino que también afecta el equilibrio ambiental de la Amazonía, una de las zonas con mayor biodiversidad del país.

Dato

En el Perú, el tráfico ilegal de fauna silvestre está sancionado con penas de entre 3 y 5 años de prisión, además de multas y decomiso de los ejemplares.

Carol Cahuaya del Castillo

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