En un contexto de crisis política, Arturo Salas resalta la importancia de debatir y participar en política. Advierte que el silencio ciudadano ha contribuido a la fragmentación del sistema y a decisiones que afectan el bienestar del país.
Por Arturo Salas Vildoso. Abogado y Analista Politico
No hablar de política ni de religión es, prácticamente, una señal de buena conducta para conservar amistades y hasta la propia familia; eso es lo que normalmente se dice. Pero la realidad nos muestra que esa pretendida buena educación está perjudicando la salud del estado de bienestar al cual todos aspiramos, porque, nos guste o no, es en el ámbito político donde se toman las decisiones más importantes de una sociedad.
Por ello, debatir sobre determinados políticos, partidos e ideologías es fundamental para fomentar una sociedad con criterio propio y responsable, no solo al momento de votar, sino también al momento de elegir.
Al escuchar distintas opiniones, podemos cuestionar nuestras propias creencias y enriquecer nuestro pensamiento. Analizar temas políticos nos motiva a investigar, contrastar fuentes y argumentar con lógica. Debatir sin confrontación ayuda a construir relaciones más sólidas y tolerantes. Entender las propuestas políticas nos permite tomar decisiones más coherentes con nuestros valores e intereses, en función de un futuro mejor para nuestro país.
Hablar de política, desde cualquier espacio —empezando por casa—, implica estar consciente y presente en nuestra realidad. Ello permitirá entender las decisiones que toman quienes ejercen el poder y saber transmitir nuestras inquietudes y cuestionamientos al respecto.
Hacer política no implica convencer a los demás de la ideología o pensamiento que tenemos, sino dar a conocer nuestro punto de vista, nuestra visión de la realidad, al punto de ponerla en tela de juicio para cotejarla, cuestionarla e, incluso, adaptarla según el devenir de las cosas.
Hablar de política implica, entre otras cosas, una verdadera manifestación de preocupación por nuestra familia y, en particular, por el destino de los más jóvenes, así como una demostración de afecto hacia nuestro país, en el sentido de procurar no caer en la repetición de los mismos errores para luego lamentar sus ya conocidas consecuencias.
El no hablar de política y no hacer política ha dado lugar a la cruda realidad que hoy vivimos: la fragmentación y crisis de nuestro sistema político, con partidos nada institucionalizados y con candidatos que evidenciaron su mediocridad durante las dos semanas de debates, dejando de lado problemas centrales como la criminalidad organizada y la inseguridad ciudadana.
El no hablar de política ha permitido que un Congreso corrupto, poderoso y conflictivo haga lo que quiera con nuestro país, con la Constitución y las leyes, logrando quebrar el equilibrio de poderes y legislando descaradamente para la criminalidad.
Entendamos: es imposible vivir en sociedad y considerarse apolítico. La política determina el bienestar o la desgracia de mucha gente, el bien o el mal vivir de millones de personas. La política es el instrumento más a la mano para hacer justicia a las personas y a la sociedad; es una forma eficaz de corregir las desigualdades y los desequilibrios sociales; es el instrumento del progreso histórico de las sociedades humanas.
Por eso te pido, muy respetuosamente: haz política y habla de política. Esa es tu tarea, esa es tu contribución a la sociedad y a nuestro país.
CITA
Hablar de política es una forma de compromiso con el país y una herramienta para evitar repetir errores.
DATO
Las elecciones 2026 presentan más de 30 candidatos, reflejo de la fragmentación del sistema político peruano.
DATO
El silencio ciudadano ha contribuido a la crisis política y al debilitamiento de partidos e instituciones en Perú.









