
Por Sergio E. Mostajo C. Periodista
Molesta e indigna que nos quieran ver la cara; que, pese al tiempo transcurrido y con varios procesos electorales a cuestas, los políticos, mejor aún, los candidatos, crean que los cargos de elección popular son su chacra, son de su propiedad y quieran dejarlos como herencia a quienes ellos crean conveniente, generalmente parientes suyos.
Sinvergüenzas, creo que es el término adecuado para referirnos a ellos. Están largo tiempo metidos en los ajetreos electorales, han convertido este escenario en su hábitat natural; otros, en su medio de vida, y no pocos, en su inagotable fuente de poder social, económico y cultural.
Algunos militan en viejos o nuevos partidos políticos; varios han creado movimientos regionales. Empezaron en un pequeño círculo amical y familiar y hoy pretenden seguir en esa línea, aunque con mayor presencia de familiares. Solo así se explica la inscripción de listas con preeminencia de padres, hijos, hermanos, primos y cónyuges, que postulan a la gobernación, vicegobernación y alcaldías, tanto provinciales como distritales.
Mencionaré algunos de estos casos como mal ejemplo. El más llamativo, a mi entender, es el del actual alcalde de Socabaya, Juan Roberto Muñoz Pinto, quien es candidato a la Municipalidad Provincial de Arequipa y pretende dejarle el cargo a su padre, don Marcelino Roberto Muñoz Pila, actualmente primer regidor en la misma comuna y hoy candidato a alcalde distrital. No contento con ello, Muñoz Pinto hizo inscribir a su conviviente como candidata a regidora en la lista de su padre.
Por su parte, Marco Falconí es dueño y señor del movimiento regional Fuerza Arequipeña. Es, además, un político de viejo cuño que ha postulado a cuanto cargo de elección popular se le antoja. Llegó a ser congresista y pretendió renunciar para ser candidato a gobernador de Arequipa. Él aprobó que sea Alfredo Zegarra, exalcalde de Arequipa, el candidato a gobernador e incluyó a su hija, Angelina Norma Falconí Herrera, como candidata a vicegobernadora. Todos sabemos que Zegarra tiene procesos judiciales pendientes. Si ganara la elección, fuera sentenciado y vacado, le sucedería en el cargo la señorita Falconí Herrera.
Otro caso lo protagoniza el exalcalde de Arequipa, vacado del cargo antes de terminar su gestión, Víctor Hugo Rivera Chávez, representante plenipotenciario del partido Alianza para el Progreso, propiedad del señor César Acuña Peralta. Rivera Chávez, emulando a Rafael López Aliaga, postula al cargo de primer regidor y lleva como candidata a la alcaldía a Elizabeth Amado, quien en su momento fue subgerenta de Sanidad durante su gestión. En la misma lista figura su exconsejera espiritual, Ericka Copara Chávez. ¿Pueden entender cómo y por qué alguien va de alcalde a regidor?
Yamel Romero Peralta es otro caso. Él postula a la alcaldía provincial de Arequipa y lleva en su lista a su esposa y a su hermana. Germán Torres, actual alcalde de Miraflores, logró incluir a su hija, Vannia Torres, en la lista de regidores de Arturo Valderrama. Cascely Calisaya postula a la alcaldía de Mariano Melgar y logró que su hijo, Richart, sea candidato a regidor en la lista de Ronald Ibáñez, candidato a la alcaldía de Bustamante y Rivero. Marco Anco, actual alcalde de Paucarpata, quiere seguir en esa comuna y postula otra vez como regidor, en el primer lugar.
Hay más casos de actuales y exalcaldes, unos candidatos y otros no, tratando de volver a esos cargos o, en su defecto, de “meter” a sus parientes. Entrevistados por tales hechos, sostienen que sus parientes fueron nominados en elecciones internas y que, además, como ciudadanos, tienen derecho a ser candidatos. Cierto, pero no es ético. Lejos de sumar, van a restar en sus campañas. Nosotros, los ciudadanos, los electores, no lo vemos bien; no nos parece sano.
Solo es una opinión más. Finalmente, será el soberano quien tenga la última palabra.







