
Por: Yenny Quispe Jiménez – braavomarketing@gmail.com
Arequipa, además de sus maravillosos atractivos arquitectónicos, turismo y gastronomía, tiene una historia de marcadas acciones civiles que buscaron justicia, reivindicación o derechos. Recogiendo algunas versiones que le atribuyen el nombre de “León del Sur”, se refieren a que Arequipa siempre destacó por el espíritu rebelde y desafiante de sus intelectuales. Y se le llamó así, por revoluciones de impacto nacional que tuvieron como cuna Arequipa. La historia registra las de 1834, 1841, 1844, 1851, 1854, 1856, 1865, 1867, 1883, 1884, 1930, 1931, 1950, 1955 y 2001.
Los tiempos cambian. Las formas de defensa de derechos y exigencias a la autoridad también han evolucionado. Y vemos a nivel macro que ese ímpetu por ejercer ciudadanía se ha ido apagando con el tiempo o tal vez tomando formas inimaginables, donde lamentablemente se toman los intereses de pocos para un beneficio propio, dejando de lado el interés común.
Las formas de ejercer ciudadanía, de participar en el destino de nuestro país, están enmarcadas en el artículo 31 de la Constitución Política de 1993 y regulada en detalle por la Ley N° 26300 (Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos). Desde una perspectiva jurídica, el marco normativo peruano es amplio y ofrece herramientas avanzadas de democracia participativa y control.
Sin embargo, analistas y expertos en derecho constitucional coinciden en que la ciudadanía no ha dejado de interesarse por el rumbo del país, sino que ha perdido la confianza en los mecanismos institucionales para canalizar dicho interés. Existe un fenómeno de apatía y desconexión que se atribuye a la complejidad y barreras técnicas y una sensación de ineficacia. Llegar a conseguir revocatorias, remoción de autoridades, o un referéndum se vuelve una acción titánica que un ciudadano no podría afrontar fácilmente.
Lo que sí mantiene Arequipa, es su propia voz. En los últimos días se dio a conocer una Agenda de Propuestas por el patrimonio y la cultura de Arequipa. Fueron 29 organizaciones civiles que se unieron para generar un documento técnico como guía para una gestión enfocada en preservar el patrimonio de Arequipa.
Un grupo pequeño de detractores indicaron que esa agenda no es representativa. Pero hay algo claro en esta iniciativa ciudadana. Es la voz de un grupo de personas especialistas que decidieron no quedarse sentados en sus pupitres, dieron un paso más en ejercer ciudadanía. El único interés que persiguen es el bienestar de los ciudadanos que viven y trabajan en esta hermosa ciudad. Y es una acción social y jurídicamente, válida.
Las 115 propuestas técnicas que posee este documento son de dominio público (incluyo el QR). La transparencia y la integridad es la bandera principal de este esfuerzo ciudadano, que lejos de buscar detractores posee una base amplia para buscar adhesiones. Esta voz no se apagará.
Cita
Lo que sí mantiene Arequipa, es su propia voz. En los últimos días se dio a conocer una Agenda de Propuestas por el patrimonio y la cultura de Arequipa.







