agosto 20, 2026
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Cuando un adolescente prefiere quedarse con el celular en lugar de dormir, se altera el ciclo sueño-vigilia porque la luz azul que emiten las pantallas activas el sistema nervioso provocando la misma reacción que con la luz natural.

Por: Yenny Quispe Jiménez braavomarketing@gmail.com

En los últimos días ha llamado la atención las restricciones que se han dado para el control del uso de celular en niños y adolescentes. Actualmente más de 100 países limitan o prohíben el uso de teléfonos celulares y redes sociales para niños y adolescentes, destacando Francia, Suecia, Países Bajos, China y Australia, que regulan o vetan los dispositivos en las aulas.

Hace algunos meses, Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir redes sociales para menores de 16 años. Mientras tanto Países Bajos, ya lleva dos años desde que se prohibió el uso de celulares en los colegios. Los resultados según encuesta a nivel de las escuelas revelaron que aproximadamente tres cuartas partes informaron de una mayor concentración. Casi dos tercios afirmaron que el clima social había mejorado y alrededor de un tercio observó un mejor rendimiento académico y menos acoso escolar.

En Perú hay una ley que prohíbe el uso de celulares en colegios. ¿Se cumple?, ¿hay personal que está observando el comportamiento de los niños en ese aspecto? Hay mucho por avanzar. Lo que probablemente se está escapando de las manos es el control del uso del celular en los hogares.

Es importante conocer los efectos del uso de celulares y/o pantallas. La Lic. Eleana Cervantes, psicóloga de la Clínica San Juan de Dios, explica claramente qué sucede en el cerebro de los niños que no duermen las horas necesarias por el uso de los equipos tecnológicos.

Cuando un adolescente prefiere quedarse con el celular en lugar de dormir, se altera el ciclo sueño-vigilia porque la luz azul que emiten las pantallas activas el sistema nervioso provocando la misma reacción que con la luz natural. Esto disminuye drásticamente la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño profundo.

El cerebro infanto-juvenil necesita entre 9 y 10 horas de sueño para regular las emociones. Cuando este descanso se fragmenta o se pierde, disminuye también la autorregulación emocional, hay mayor cansancio, disminuye la concentración y se afecta el rendimiento académico.

Los consejos principales:

1. Establecer la Regla de «cero pantallas» en la habitación: Los celulares, tablets y consolas no deben permanecer en el lugar de descanso del menor.

2. Implementar el «toque de queda digital»: Apagar de forma absoluta cualquier pantalla dos horas antes de cerrar los ojos. 3. Al momento de establecer límites, no hacerlo en el mismo momento que estamos retirándole el celular. Buscar el momento adecuado y dejar claramente establecido el tiempo y frecuencia en el uso de pantallas. Y el consejo más eficaz, enseñar con el ejemplo. Los tutores, padres, cuidadores deben controlar también el uso del celular para que los niños aprendan y lo hagan.

Cita

El cerebro infanto-juvenil necesita entre 9 y 10 horas de sueño para regular las emociones.

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