La disputa por el control de ambientes entre estudiantes de distintas facultades derivó en enfrentamientos dentro del campus universitario, en medio de tomas de locales que mantienen paralizadas diversas actividades académicas y evidencian una crisis de infraestructura y gestión.
Los enfrentamientos dentro de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) Puno escalaron debido a la disputa por el control de ambientes lo que afecta el desarrollo de clases. El conflicto se originó cuando estudiantes de la Facultad de Derecho tomaron instalaciones del Instituto de Idiomas como protesta por presuntos incumplimientos de compromisos de las autoridades universitarias respecto a la asignación de espacios.
Esta acción provocó la reacción de estudiantes y docentes del Instituto de Idiomas, quienes intentaron retomar el control del local para continuar con sus actividades académicas, desencadenando un escenario de tensión dentro de la UNA.
Durante los intentos de ingreso y recuperación de ambientes, se registraron enfrentamientos verbales y forcejeos en los accesos, lo que obligó la intervención de docentes y personal administrativo para evitar una escalada de violencia. El clima dentro del campus es tenso, con locales tomados y accesos restringidos.
El principal problema es la sobrecarga de infraestructura. El Instituto de Idiomas atiende a más de cinco mil estudiantes de distintas carreras, lo que incrementa la presión sobre los ambientes disponibles y ha convertido la disputa por aulas en un problema recurrente.
En medio del conflicto, los estudiantes sostienen que la crisis responde a la falta de planificación. La expansión de nuevas escuelas profesionales no fue acompañada por infraestructura, generando una competencia interna por el uso de espacios.
La situación también afecta a otras facultades. Estudiantes de Psicología denunciaron que reciben clases en condiciones precarias, utilizando materiales improvisados ante la falta de pizarras y equipamiento básico. En algunos casos, han recurrido a plásticos y papel para simular superficies de enseñanza.
No darán tregua
Un docente del Instituto de Idiomas señaló la magnitud del problema al advertir: “más de 5.000 alumnos se están siendo perjudicados”, en referencia al impacto de la paralización de actividades sobre distintas escuelas profesionales. La declaración refleja el alcance del conflicto, que ya no se limita a una sola facultad.
Pese a la instalación de mesas de diálogo y sesiones del consejo universitario, los estudiantes mantienen las tomas al considerar que los compromisos asumidos no han sido cumplidos y que las soluciones planteadas no responden a la falta real de infraestructura.
Mientras tanto, la ciudad universitaria permanece en un escenario de tensión con actividades parcialmente paralizadas y enfrentamientos entre estudiantes por el control de ambientes, evidenciando una crisis interna que afecta a toda la comunidad universitaria.
Dato
Toma de locales inicio el lunes de esta semana, a la que se han sumado distintas facultades.









