Informe del proyecto MAAP reveló que la minería ilegal de oro volvió a expandirse dentro del área protegida. Entre 2025 y febrero de 2026 se perdieron 500 hectáreas de bosque y hallaron 183 estructuras mineras.
La Amazonía vuelve a mostrar heridas abiertas. Enormes manchas de tierra removida, campamentos clandestinos y maquinaria pesada operando dentro de una de las reservas naturales más importantes del Perú.
La minería ilegal de oro volvió a avanzar con fuerza en la Reserva Nacional Tambopata, en Madre de Dios, y ya provocó la pérdida de más de 500 hectáreas de bosque amazónico en menos de un año, según reveló un reciente monitoreo satelital del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP).
Las imágenes muestran que la actividad minera se intensificó durante el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026, alcanzando incluso niveles superiores a los registrados antes de la Operación Mercurio, intervención estatal ejecutada en 2019 para frenar la extracción ilegal de oro en Madre de Dios.

Del total de áreas devastadas, 431 hectáreas fueron arrasadas entre julio y diciembre de 2025, mientras que otras 69 hectáreas desaparecieron solo entre enero y febrero de este año. La expansión minera afecta principalmente sectores ubicados en el norte de la reserva, cerca del río Malinowski.
Campamentos
El monitoreo también identificó una infraestructura ilegal cada vez más consolidada. Hasta febrero de 2026 se detectaron 183 estructuras mineras activas, además de 67 campamentos clandestinos. Alrededor de mil personas estarían vinculadas a estas actividades ilícitas.

Uno de los focos más críticos es el sector Isla Córdoba, donde se registraron 106 hectáreas deforestadas y la presencia de 53 dragas y 20 campamentos. Otro punto alarmante es el sector A4, considerado el núcleo de mayor concentración minera, con 68 estructuras y 33 campamentos ilegales. A ello se suma Isla Correntada, donde otras 111 hectáreas de bosque fueron destruidas.
Movimiento económico
Especialistas advierten que detrás de esta expansión existe un fuerte incentivo económico impulsado por el aumento del precio internacional del oro, que volvió mucho más rentable la extracción ilegal dentro de la Amazonía peruana. Además de la ampliación del Registro Integral de Formalización Minera (REINFO) hasta fines de 2026 mediante la Ley N.° 32537, situación que debilitó los mecanismos de control y favoreció la permanencia de operaciones informales e ilegales.
Uno de los factores problemáticos que se suma, es las limitaciones del Estado para contener el avance de estas mafias. Entre los principales problemas figura la reducción de operativos permanentes y la falta de presupuesto para sostener puestos de control estratégicos. Cosa que se demostró en el 2025 , cuando unidades especiales de la Marina abandonaron algunas zonas de vigilancia, dejando rutas libres para el ingreso de mineros ilegales.
Aunque entre enero y marzo de 2026 las autoridades lograron destruir maquinaria y desmantelar cerca de 340 campamentos ilegales, las imágenes satelitales demuestran que la actividad continúa expandiéndose rápidamente dentro del área protegida.
Muerte y afectación
La violencia también forma parte del escenario que rodea la minería ilegal en Madre de Dios. Situación que se evidencio con la muerte del defensor ambiental Hipólito Quispe Huamán, ocurrido en julio de 2025, uno de los 30 líderes ambientales qué fueron asesinados desde 2020 por la minería ilegal y defensa territorial.
Actualmente, los ecosistemas más afectados son el Bosque de Llanura Aluvial y el Bosque de Terrazas no Inundables, considerados fundamentales para la biodiversidad amazónica y el equilibrio ecológico de la región.
Dato
La Reserva Nacional Tambopata posee una extensión de 274 mil 690 hectáreas.









