
La gestión de infraestructura, seguridad y trámites aparece como uno de los desafíos para las próximas autoridades.
Por Diego Jalsovec Rendon, gerente general Arequipa Distillery Company
A solo nueve días de las Elecciones Regionales y Municipales, el ambiente electoral en Arequipa alcanza su punto de mayor efervescencia. Los cierres de campaña, la saturación de propaganda en la vía pública y la proliferación de promesas grandilocuentes dominan la agenda mediática. Sin embargo, cuando se examina la realidad de las micro y pequeñas empresas (Mypes) de la región —que sostienen el empleo y dinamizan la economía real—, el diagnóstico es unánime: el desarrollo de Arequipa no pasa por discursos ideológicos ni consignas populistas, sino por una urgente y profunda capacidad de gestión pública.
Administrar un Gobierno Regional o una Municipalidad Provincial no es un ejercicio de retórica partidaria; es la conducción estratégica de un presupuesto público que debe traducirse en infraestructura, seguridad, simplificación de trámites y competitividad urbana. Cuando una autoridad electa carece de perfil técnico o experiencia en ejecución de proyectos, el costo de su aprendizaje no lo paga el Estado, sino el ciudadano y el pequeño empresario. Una baja ejecución presupuestal, obras paralizadas por expedientes técnicos deficientes y licencias de funcionamiento entrampadas en la burocracia son el reflejo directo de autoridades que llegaron al cargo a hacer política y no a gestionar.
El sector privado no le pide al sector público que financie sus negocios ni que reemplace la iniciativa individual. Lo que las Mypes demandan con urgencia es una «gerencia de la ciudad» capaz de proveer condiciones básicas para competir: vías de acceso fluidas, parques industriales ordenados, seguridad efectiva frente a la extorsión y la delincuencia, y una fiscalización municipal que oriente y formalice en lugar de extorsionar o perseguir al contribuyente.
Arequipa compite hoy en un mercado global y macroregional cada vez más exigente. Si las futuras autoridades no asumen su rol como facilitadores del entorno productivo, la región seguirá perdiendo oportunidades de inversión frente a plazas más ágiles. Evaluar el voto este 4 de octubre exige aplicar el mismo rigor con el que un empresario selecciona a un socio o a un gerente clave: analizando el historial de ejecución, la capacidad técnica de sus equipos y la viabilidad real de sus propuestas.
El futuro de Arequipa para los próximos cuatro años se decide en las urnas. La improvisación y el mesianismo político han resultado ser los impuestos más caros que ha pagado la productividad de nuestra tierra.
Este domingo 4 de octubre, el tejido emprendedor de la región tiene la oportunidad de marcar un punto de quiebre. Exijamos líderes con visión de desarrollo, capacidad demostrada y rigor técnico. Arequipa no necesita más caudillos de ocasión; necesita gestores de primer nivel a la altura de la grandeza de su gente.
CITA
“Administrar un Gobierno Regional o una Municipalidad Provincial no es un ejercicio de retórica partidaria; es la conducción”
DATO
Entre las demandas señaladas para las Mypes figuran mejores vías, parques industriales, seguridad y simplificación de trámites municipales.








