
Zulema Tomás asumió la presidencia ejecutiva de EsSalud en medio de cuestionamientos a la gestión institucional.
Lic. Jonathan A. Barcena Carpio. Periodista
La designación de la doctora Zulema Elizabeth Tomás Gonzáles como nueva presidenta ejecutiva de EsSalud llega en uno de los momentos más delicados de la historia reciente de la institución. Su nombramiento, oficializado este domingo 13 de septiembre mediante la Resolución Suprema n.° 038-2026-TR, no es un relevo rutinario: es una apuesta por recuperar la capacidad de gestión, la institucionalidad y, sobre todo, la confianza de millones de asegurados.
Tomás no llega como una improvisada. Es médica anestesióloga cardiovascular, cuenta con más de tres décadas de experiencia y una extensa trayectoria en gestión sanitaria. Su paso por el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja constituye uno de sus principales activos: bajo su conducción se alcanzó el 100 % de operatividad y se fortalecieron servicios de alta complejidad, incluidos los trasplantes pediátricos.
También conviene mirar su anterior etapa como ministra de Salud desde una perspectiva equilibrada. Entre enero y noviembre de 2019, Tomás impulsó políticas de acceso a medicamentos, telesalud, atención primaria y prevención. Durante su gestión, la Red Nacional de Telesalud llegó a más de 1 300 establecimientos interconectados y se promovieron medidas para ampliar el acceso a medicamentos genéricos. Asimismo, logró un incremento del presupuesto sectorial de más de S/ 1 300 millones para el siguiente ejercicio.
Eso no significa idealizar su pasado. Su gestión ministerial terminó en noviembre de 2019 luego de cuestionamientos públicos relacionados, entre otros aspectos, con la situación laboral de un familiar. Ese episodio forma parte de su trayectoria y obliga a que su nueva responsabilidad en EsSalud esté acompañada de una política de transparencia mucho más rigurosa. Precisamente por eso, su desempeño deberá demostrar que la experiencia profesional y administrativa puede estar por encima de cualquier sospecha política.
El mayor reto de Tomás, sin embargo, no será solamente reducir las colas, conseguir medicamentos o disminuir las listas de espera. Su verdadero desafío será reconstruir la institucionalidad de EsSalud. Durante 2025 se hicieron públicas denuncias sobre un presunto copamiento político de puestos estratégicos por personas vinculadas a Alianza para el Progreso, mientras trabajadores y asegurados denunciaban carencias de medicamentos, equipamiento y capacidad hospitalaria. En 2026, además, la propia EsSalud reconoció una severa brecha entre oferta y demanda y problemas críticos de abastecimiento. Ya tenemos suficiente con el copamiento indebido del partido de la A que terminó por destruir la seguridad social.
Por ello, la nueva presidenta deberá demostrar que EsSalud necesita menos cuotas de poder y más meritocracia; menos decisiones condicionadas por intereses externos y más gestión basada en resultados. Necesita funcionarios técnicamente solventes, procesos transparentes, evaluación permanente y una cultura institucional donde ningún cargo sea patrimonio de un partido, grupo o círculo de influencia.
La llegada de una médica con experiencia asistencial y gerencial puede ser una buena noticia, pero el verdadero juicio llegará con los resultados. Tomás dijo que pondrá al asegurado en el centro, que recorrerá los establecimientos y que corregirá lo que no funciona, ojalá sea así.
CITA
“Su verdadero desafío será reconstruir la institucionalidad de EsSalud”, plantea el editorial sobre su nueva gestión.
DATO
Más de 1 300 establecimientos estuvieron interconectados en la Red Nacional de Telesalud durante su gestión ministerial.






