
Jenry Huisa Calapuja disputará la segunda vuelta por la gobernación de Arequipa frente a Alfredo Zegarra Tejada.
Por Sergio E. Mostajo C. Periodista
Pasado un mes de las Elecciones Regionales y Municipales tenemos segunda vuelta con dos candidatos a la gobernación de Arequipa, oleados y sacramentados: Jenry Huisa Calapuja y Alfredo Zegarra Tejada. ¿Alguien está sorprendido por el pase de Huisa? Yo no. No es jactancia, pero lo veía venir y lo comenté varias veces en mis redes. Dije: “Ojo, no le pierdan la vista a Huisa”. Más de uno se rió y no le prestaron atención.
Alguien, más allá de El Pedregal ¿conocía a Huisa? Creo que pocos. Su candidatura no estuvo exenta de problemas. En el partido que lo alberga hubo muchos desencuentros y las cabezas visibles en Arequipa cuestionaban su designación. Hubo quien se bajó del coche, apuntaba a ser candidato a la alcaldía provincial y no quería hacer dupla con él. Los dirigentes nacionales de “Ahora Nación” no dieron su brazo a torcer e impusieron a Huisa.
¿Eran pitonisos? ¿Tenían una bola de cristal? No. No era necesario, bastaba con hacer un análisis simple y este pasaba por observar su trayectoria política. Nacido en Juliaca, venía de ser regidor en Caylloma y alcalde de Majes, un distrito grande poblado por una enorme colonia de migrantes, mayormente provenientes de Puno. Este último factor fue determinante para persistir en su candidatura al Gobierno Regional de Arequipa. Creían que había un gran bolsón de voto oculto y no se equivocaron.
El título de esta Pontezuela resume el breve análisis. Dice: Tenía que suceder. Y ocurrió. La numerosa población migrante altiplánica dijo, presente, existimos, vivimos en Arequipa, tenemos hijos nacidos aquí. Y como cualquiera, también tenemos aspiraciones sociales, económicas, culturales y políticas.
“Según datos de los Censos Nacionales del INEI, la población originaria de Puno es el principal grupo de migrantes internos en la región Arequipa. Encabeza el listado con 25.149 personas, lo que representa el 27,9% del total de migrantes de otras regiones, seguido por el Cusco con el 23% y Lima Metropolitana con el 17,1%”.*
Suman ya varias generaciones. En ese lapso han sabido integrarse al nuevo terruño, pero no del todo, no de forma incondicional. Como toda población migrante mantienen vivo su arraigo, hacen lo posible por preservar sus costumbres. Es lo que se conoce como orgullo por la ascendencia que no es otra cosa que el respeto, aprecio y conexión emocional que sienten hacia sus raíces familiares, culturales, étnicas e históricas.
Hay que decir que este segmento poblacional no aparece recién en la pugna de algún cargo de elección popular. Muchos fueron o son consejeros regionales, alcaldes, regidores e incluso congresistas. Empero tal vez esta sea la primera vez que uno de sus representantes llega a esta instancia, es decir, a disputar el cargo más alto en la región Arequipa: el de gobernador.
¿Bastará para que Huisa gane? No, de ninguna manera. Nada garantiza que todos los migrantes voten por él. Tiene que lidiar con el arequipeño neto, el mistiano regionalista, el querendón de su tierra, una población numerosa aún, que decidirá su voto en el último tramo.
Puestas así las cosas en las campañas de Huisa y de Zegarra, no deben aflorar el racismo, el choleo ni la discriminación. Estamos en un escenario inédito. Los electores debemos asumir nuestro voto con responsabilidad, evaluar propuestas y planes, cuestionar y preguntar. Decirle no al voto emocional, cerrarles el paso a los discursos de odio, al resentimiento y al voto por consigna. El pasado, el presente y el futuro de Arequipa, están en juego y no es poca cosa.
*Información generada por IA.
CITA
“La numerosa población migrante altiplánica dijo, presente, existimos, vivimos en Arequipa, tenemos hijos nacidos aquí”.
DATO
Jenry Huisa fue regidor en Caylloma y alcalde de Majes antes de postular al Gobierno Regional de Arequipa, una trayectoria clave para entender su candidatura.






