julio 8, 2026
censuro

Conductas en calles, mercados y el transporte son cuestionadas por su impacto en la vida en comunidad.

En una nueva entrega de "La Pontezuela", Sergio Mostajo continúa enumerando conductas cotidianas que considera incompatibles con una convivencia basada en el respeto y la empatía. Desde acciones en la vía pública hasta prácticas riesgosas en el transporte, Mostajo plantea una reflexión sobre hábitos que, a su juicio, pueden corregirse para construir una sociedad más ordenada y considerada.

Por: Sergio E. Mostajo C. Periodista

En “La Pontezuela” del lunes 29 de junio hice saber que publicaré una serie de comportamientos humanos que distan mucho de serlo y más parecen formas de actuar de seres irracionales, carentes de empatía, principios y valores, poco afectos a vivir en comunidad y velar, justamente, por el bien común.

No exagero al afirmar ello, hay personas que van por la vida y por el mundo pensando solo en ellas; que se conducen de forma egocéntrica, creyéndose el centro de todo; y en ese contexto asumen comportamientos igualmente egoístas. Reitero lo dicho antes, no pretendo ser un ejemplo de vida, menos creer que soy perfecto. Pero trato de corregir lo que mal hago y ponerme en los zapatos de las otras personas.

Aquí enumero otra lista de tratos indebidos desde mi punto de vista que, puede o no ser aprobado y consentido por ustedes:

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– Censuro y llamo a la reflexión a quienes están afectados por gripe o una infección respiratoria y van tosiendo, estornudando o escupiendo por calles, veredas, buses o recintos cerrados, sin mascarilla u otra protección.

– Detesto el acto de apropiarse del frontis de sus viviendas colocando piedras, bloques de cemento, cadenas o alambres para impedir el estacionamiento de vehículos, esto lo hacen, mayormente, comerciantes que usan el espacio como su patio de maniobras.

– Detesto ir al mercado, estar haciendo mis compras y que venga alguien a hacer las suyas sin esperar su turno, actúan de forma prepotente, alzan la voz, se ponen delante y te atropellan, lo detesto.

– Detesto a los conductores de buses y camiones que usan sus bocinas de corneta, prohibidas en el ámbito urbano por generar contaminación sonora extrema, ya que superan ampliamente los 60 a 70 decibeles permitidos por ley, pudiendo causar daños irreversibles en nuestro sistema auditivo.

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– Censuro a los transportistas de servicio público que ingresan con pasajeros a un grifo para reabastecer combustible, es un acto irracional muy peligroso, los gasoles son muy inflamables, la desgracia está a un tris de suceder.

– Detesto ir caminando por la vereda y de pronto sale una persona de una tienda o de su casa invadiendo tu espacio, atropellándote Cuando lo correcto es que antes de salir se percate de que no venga nadie por la vereda evitando esa forma de agresión encubierta.

– Censuro a los conductores que aceleran para ganarle a la luz roja de los semáforos y pasan, incluso, cuando ya está en rojo, poniendo en grave riesgo a los peatones. Es un acto irracional, más cuando los semáforos tienen controles de tiempo que advierten cuantos segundos faltan para el cambio de luces.

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Reitero, hay muchos, muchísimos más comportamientos irracionales, absurdos y peligrosos. Seguro estoy que ustedes son testigos, han vivido o han sido víctimas de ellos. Hay quienes los justifican, dicen que son parte de nuestra convivencia o actos reflejos e involuntarios. No estoy de acuerdo, creo que todos los listados en estas dos entregas son perfectamente evitables. Y abrigo la esperanza de que sirvan para llamar a la reflexión y estos disminuyan.

¿Será mucho pedir?

CITA

«Creo que todos los comportamientos listados son perfectamente evitables.»

CIFRA

60 a 70 decibeles: es el límite de ruido urbano mencionado para las bocinas de vehículos.

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