Un informe del Instituto Cusqueño de Economía reveló que el 44.1% de los proyectos públicos en Cusco permanece paralizado. La región mantiene más de S/ 12 mil millones congelados mientras obras viales, educativas y de saneamiento continúan inconclusas.
Con proyectos detenidos durante años, hospitales inconclusos, carreteras paralizadas y millones de soles sin ejecutar, Cusco atraviesa una de las mayores crisis de inversión pública del país. El reciente informe “Cusco en pausa”, presentado por el Instituto Cusqueño de Economía (INCUSE), advirtió que actualmente existen 6 mil 887 proyectos paralizados en toda la región, cifra que representa el 44.1% de la cartera regional de inversiones.
El estudio presentado por Rogers Valencia, alertó que el nivel de paralización en Cusco supera ampliamente el promedio histórico nacional, que normalmente se mantiene por debajo del 15%.
Según el informe, la región mantiene S/ 12 mil 229 millones inmovilizados en cuentas bancarias, monto equivalente al 40% de todos los recursos provenientes del canon minero y gasífero recibidos en los últimos años. Para los especialistas, se trata de recursos que permanecen congelados sin traducirse en obras, servicios públicos o mejoras en la calidad de vida de la población.
La investigación también reveló que el principal problema no se concentra en el Gobierno Regional, sino en los gobiernos locales. El 77.5% de los recursos inmovilizados, equivalentes a S/ 9 mil 485 millones, pertenece exclusivamente a municipalidades distritales y provinciales.
Entre los casos más críticos aparecen distritos como Megantoni y Echarati, donde el dinero paralizado incluso supera el total de sus presupuestos institucionales anuales. El informe advierte que, pese a contar con importantes ingresos por canon gasífero, varias municipalidades presentan graves problemas de capacidad de gasto y ejecución de obras.
Megaproyectos detenidos
La situación también alcanza proyectos emblemáticos de impacto regional. Uno de los casos más visibles es el del Aeropuerto Internacional de Chinchero, obra que arrastra retrasos, cambios técnicos y cuestionamientos presupuestales desde hace varios años.
A ello se suma la Vía Expresa de Cusco, proyecto urbano destinado a reducir la congestión vehicular de la ciudad, pero que continúa enfrentando demoras y observaciones técnicas en distintos tramos.
Otro proyecto mencionado por especialistas es Vilcanota II, considerado estratégico para mejorar la conectividad en el Valle Sagrado y fortalecer la actividad turística y económica de la región, aunque hasta ahora mantiene avances limitados.
¿Por qué se paralizan las obras?
El informe “Cusco en pausa” sostiene que el problema responde principalmente a deficiencias estructurales del sistema de inversión pública y a incentivos políticos que favorecen la inauguración de proyectos sin adecuada planificación técnica.
Los especialistas explicaron, que numerosos expedientes nacen con estudios deficientes y terminan multiplicando sus costos entre dos y cinco veces durante la ejecución. Además, las autoridades suelen priorizar proyectos pequeños o simbólicos para obtener rédito político inmediato mediante ceremonias de colocación de primera piedra, aunque posteriormente las obras queden abandonadas.
Los especialistas también cuestionaron el llamado “ciclo político de la desidia”, donde muchas obras reciben financiamiento durante campañas o periodos de gestión, pero quedan paralizadas cuando cambia la autoridad, trasladando el problema a las siguientes administraciones.
Frente a este escenario, el Instituto propuso medidas inmediatas para enfrentar la crisis de infraestructura regional. Entre ellas, planteó intervenir financieramente a los diez municipios con mayores niveles de ineficiencia, publicar mensualmente las diferencias entre avance físico y financiero de las obras, y cerrar expedientes técnicos que acumulen más de ocho años sin ejecución real.
Asimismo, recomendaron modificar la normativa de inversión pública para que los proyectos pierdan automáticamente viabilidad si permanecen más de 24 meses sin registrar ejecución presupuestal, además de restringir temporalmente la formulación de nuevos proyectos a entidades con altos índices de paralización.
El estudio advierte finalmente que más de 600 mil ciudadanos cusqueños se ven afectados directamente por esta situación debido a la falta de acceso oportuno a infraestructura vial, sistemas de agua, hospitales y centros educativos que permanecen inconclusos.
Dato
La Contraloría General de la República también ubicó recientemente a Cusco entre las regiones con mayor cantidad de obras públicas paralizadas en el país.









