La segunda jornada del debate presidencial dejó promesas ambiciosas, enfrentamientos directos y escenas inesperadas que rompieron el tono formal. Entre propuestas económicas, reformas sociales y acusaciones cruzadas, los candidatos evidenciaron tanto sus planes como sus tensiones.
En el Centro de Convenciones de Lima, los primeros doce candidatos presidenciales no solo defendieron sus propuestas sobre empleo, educación y salud, sino que también protagonizaron cruces verbales y momentos de humor que marcaron el pulso del debate. Hubo anuncios de reformas estructurales, acusaciones de corrupción y hasta imitaciones que descolocaron a más de uno.
El tercer bloque, centrado en empleo y desarrollo, dejó ver el contraste de modelos en disputa. Carlos Jaico apostó por la creación de un banco del emprendedor para financiar a las Mypes y protegerlas de créditos abusivos. Mientras Fiorella Molinelli defendió un esquema basado en inversión privada con incentivos tributarios y una ambiciosa meta de crecimiento económico.

Por su parte, Fernando Olivera, fiel a su estilo, puso el foco en la corrupción como freno estructural y prometió destrabar obras paralizadas, además de impulsar una industria de consumo que generaría cientos de miles de empleos. En paralelo, George Forsyth insistió en formalizar la economía y descentralizar la gestión estatal. Mientras Yonhy Lescano volvió sobre su bandera de justicia social con la reforma del sistema de pensiones. El diagnóstico fue compartido, pero las rutas propuestas marcaron una clara división ideológica.
Tensiones políticas
La tensión no tardó en escalar. Alex Gonzales arremetió contra el APRA y acusó a Enrique Valderrama de representar prácticas corruptas, lo que encendió uno de los cruces más directos de la noche. Antes, Fernando Olivera había descalificado a su rival con un “charlatancito”, generando una réplica inmediata que elevó el tono del debate.
El intercambio entre Yonhy Lescano y Carlos Álvarez también dejó momentos de alta fricción, con alusiones al pasado político y cuestionamientos personales. No fueron episodios aislados: a lo largo de la jornada, los candidatos interrumpieron, ironizaron y buscaron marcar distancia con ataques frontales, reflejando una campaña que ya no se mueve en matices, sino en confrontaciones abiertas.
Otras vez Álvarez

Pero en medio de la tensión, el debate también dejó espacio para lo inesperado. Carlos Álvarez rompió el guión al imitar a Alan García en plena intervención, provocando risas y desconcierto en el auditorio. La escena, tan breve como efectiva, contrastó con propuestas de alto impacto como la marcha de un millón de personas anunciada por Carlos Espá o la posibilidad de nacionalizar empresas mineras planteada por Ronald Atencio.
Hacia el cierre, los mensajes finales reforzaron el tono emocional: llamados a la unidad, advertencias contra la corrupción y apelaciones directas al voto. La jornada terminó sin un claro vencedor, pero con una certeza: más allá de los planes de gobierno, lo que quedó en evidencia fue el estilo —y el carácter— de quienes buscan llegar a Palacio
CITA
“No elegir a los mismos corruptos que trajeron mafias al país”, dijo Forsyth
CITA
“Es ahora o nunca”, afirmó Olivera en su mensaje final del debate
DATO
Molinelli proyectó crecimiento económico superior al 7% anual en su plan de gobierno
DATO
Lescano destacó aprobación de 127 leyes durante su trayectoria parlamentaria








