El libro La política del escorpión del periodista Américo Zambrano reconstruye las traiciones y disputas de poder en la política peruana desde el gobierno de Pedro Castillo.
Por: Jorge Luis Quispe
“Traición con traición se paga”: esa parece ser la máxima, el distintivo y el hilo conductor de La política del escorpión, el nuevo libro del periodista Américo Zambrano. El autor reconstruye la historia política peruana del último quinquenio desde la asunción de Pedro Castillo a la presidencia, en la voz de sus protagonistas: actores que alguna vez tuvieron y gozaron una cuota importante de poder que no supieron controlar, y este acabó por sobrepasarlos, torcerlos o envilecerlos más, hasta que terminaron como sujetos de investigación en carpetas fiscales.
Cada uno de ellos, si alguna vez se sintió considerado, tomado en cuenta o incluso invulnerable, hoy se sabe prescindible y amarga ficha de cambio en un entramado que no soporta personajes políticos, sino eslabones que se pueden reemplazar cuando su utilidad ha caducado. Este libro demuestra con hechos, y al mismo tiempo es la inconfundible prueba periodística de que no porque alguien sea tu aliado significa que está de tu parte.
El primer logro del reportero es la capacidad de exhibir el relato que subyace detrás de los titulares, recogiendo los testimonios, primero de quienes acompañaron trabajando lado a lado, hombro a hombro, con Boluarte —cuando ella no pasaba de ser “la hermana de Nicanor”, una ministra desprovista de nervio y sustancia, ni políticas ni personales, pero con una gran avaricia y huachafa vanidad—, hasta su abrupta salida, cuando el canal del Estado, sin miramientos, interrumpió su mensaje luego de ser vacada en octubre del año pasado; tejiendo así una trama en la que el poder alrededor de ella no se compartía, sino más bien se disputaba. Un escenario en el que la confianza era, evidentemente, una entelequia.
Estamos frente a un riguroso y meticuloso título que nos revela, con documentos, registros y declaraciones, que hoy en el Perú el poder se ejerce y se decide en cualquier sitio menos en Palacio de Gobierno o en el Congreso. Las decisiones no se toman en mesas de diálogo o de debate: se acuerdan bajo la lógica del interés, la utilidad y el beneficio; y, siendo así, no sorprende que rápidamente esos factores se conviertan en oportunismo y felonía.
¿Por qué, si Castillo sabía de la argucia que urdían los hermanos Boluarte, no hizo nada por evitarlo? ¿Por qué los partidarios de Perú Libre siguieron apoyando a Dina cuando ya sospechaban de su carácter anodino y maleable? ¿Qué hizo que Otárola fuera desechado después de haber sostenido a Dina cuando el sur era masacrado y asesinado? ¿Si Jaime Villanueva era el ilustre filósofo consigliere de la fiscal sin tesis Patricia Benavides, por qué la traicionó? ¿Por qué la exuberante amiga de Otárola, Yaziré Pinedo, grababa sus conversaciones y encuentros? ¿En serio Dina Boluarte miraba novelas turcas mientras el sur ardía en muertes y protestas?
El libro responde con fechas, datos, documentos, testimonios y declaraciones. No debe haber sido fácil sentarse frente a algunos de estos personajes, todos en algún momento traidores y traicionados. Y es que ellos, como muchos más, han degenerado a tal punto la política peruana que ya no es lo mismo hablar de deber y lealtad, dos conceptos hoy reñidos y diferenciados.
A medida que el lector aborda el libro advierte una clara característica: la atención a los detalles. No pocas veces, los rasgos de la personalidad de un funcionario pueden adelantar y dar una idea de su proceder y comportamiento. A unos les gana fatalmente el ego, la soberbia, la pedantería, obnubilando su vista y su proyección; otros, en cambio, prefieren la discreción, la prudencia, el tacto y la mesura. En cualquier caso, el propósito es el mismo: el control, el poder y la impunidad.
El libro tiene el honroso mérito de exponer, con todas sus proezas y defectos, a cada político, funcionario, técnico, policía o fiscal que ha sido partícipe en el régimen que ha matado a más de cincuenta civiles en las protestas, algunos de ellos con pretensiones en esta campaña.
Cuando un puñado de oportunistas sin filiación partidaria, sin ideario, sin convicción, sin bases ni organización partidaria ostenta el poder, cada cual camina cuidándose las espaldas; eso es lo que ocurrió, a mi modesto entender. Armando una compleja red de favores, deudas, contactos, venganzas y encubrimientos, quienes ostentan hoy el poder en el Perú pueden dar su mejor golpe o recibirlo desde la comodidad de un chifa o sintiendo el embriagador aroma del mar en un restaurante de playa un fin de semana.
Finalmente, me temo que hay un gran ausente en este entramado de blindajes y maniobras en las sombras: la ciudadanía. Desde que Dina Boluarte asumió la presidencia, Ejecutivo y Congreso pactan por el control, el poder y la impunidad. A nosotros no les importamos; téngalo en cuenta el próximo 12 de abril.
CITA
«La política peruana reciente se movió entre traiciones y disputas de poder».
DATO
El libro analiza hechos ocurridos desde el gobierno de Pedro Castillo.
DATO
La obra recoge testimonios y documentos de actores políticos recientes.









