La prolongada caída de los sistemas informáticos en la Universidad Nacional de San Agustín mantiene suspendidos trámites académicos y administrativos. Candidatos al rectorado cuestionan la capacidad de respuesta y advierten posible eliminación de datos sensibles.
El Consejo Regional no accede a información del robo ni al convenio con el Banco de la Nación. Lo peor es que el dinero sustraído aún no retorna a las arcas del Gobierno Regional y gestión de Rohel Sánchez no informa.