
La campaña “Salud Mental en Voz Alta” busca visibilizar el bienestar emocional juvenil.
En Arequipa, los intentos de suicidio han aumentado de manera sostenida en los últimos años: pasaron de 112 casos en 2022 a 344 en 2025, según registros de Gerencia Regional de Salud (GERESA). En lo que va de 2026, ya se han registrado 156 intentos en la región. Los jóvenes de entre 18 y 29 años se encuentran entre los grupos más afectados por esta problemática y, en muchos casos, enfrentan sus dificultades emocionales sin saber con quién hablar.
Hablar de salud mental juvenil implica mucho más que difundir información. Además se debe generar condiciones para que las propias juventudes puedan hablar, ser escuchadas y participar en las conversaciones que afectan su bienestar.
Con esta perspectiva se desarrolló “Salud Mental en Voz Alta”, una campaña comunicacional participativa sobre salud mental juvenil en Arequipa, que busca visibilizar, desestigmatizar y priorizar el bienestar emocional de adolescentes y jóvenes, promoviendo al mismo tiempo entornos más empáticos en el hogar, la escuela y la comunidad.
La campaña parte de una idea central: las juventudes no son únicamente destinatarias de los mensajes sobre salud mental; también tienen una voz, experiencias y propuestas que deben formar parte de las soluciones.

Poner sus voces en el centro
Uno de los principales enfoques de “Salud Mental en Voz Alta” es pasar de hablar sobre las juventudes a hablar con ellas. Esto supone no quedarse únicamente en mensajes elaborados desde una mirada adulta o institucional, sino recoger, amplificar y posicionar las experiencias, necesidades y demandas de adolescentes y jóvenes en la conversación pública sobre salud mental.
Desde esta perspectiva, la campaña pone sobre la mesa temas que forman parte de las experiencias y preocupaciones de las juventudes: la importancia de poder hablar sobre lo que sienten, contar con redes de apoyo, disponer de espacios seguros en las escuelas, acceder a orientación y atención y encontrar entornos donde puedan expresarse sin miedo a ser juzgados.
Pero el propósito no es únicamente visibilizar estas necesidades. La participación juvenil busca tener un efecto concreto en aquello que la campaña comunica y promueve: que sus experiencias ayuden a identificar necesidades, que sus mensajes circulen en distintos espacios y que sus propuestas sean consideradas por quienes tienen capacidad de generar cambios.
De esta manera, las voces juveniles también interpelan a las familias, docentes, instituciones educativas, servicios de salud, organizaciones y autoridades.

Una campaña con distintos actores
“Salud Mental en Voz Alta” no está dirigida únicamente a jóvenes. Su propuesta comunicacional contempla distintos públicos porque el bienestar de las juventudes también depende de los entornos que las acompañan.
La campaña desarrolla contenidos dirigidos a la comunidad en general, madres, padres y cuidadores, jóvenes, docentes, autoridades escolares y tomadores de decisiones. Para cada uno de estos públicos, la comunicación busca no solo informar, sino mostrar qué puede hacerse frente a los desafíos de la salud mental juvenil y cómo cada actor puede involucrarse.
En cuanto a las familias, se plantea la importancia de escuchar, acompañar y generar conversaciones abiertas. Para docentes y autoridades educativas, se aborda la necesidad de contar con herramientas y entornos seguros que permitan responder a las necesidades de los estudiantes. Y para quienes toman decisiones, se coloca sobre la mesa la importancia de fortalecer los servicios, recursos y políticas públicas vinculadas con la salud mental juvenil.
Para las propias juventudes, el mensaje es también una invitación a participar: hablar, escucharse, acompañarse y hacer que sus voces sean tomadas en cuenta.
Una plataforma de comunicación
El trabajo se traduce en una campaña integral y multiplataforma, diseñada para llevar esta conversación a distintos espacios y públicos. La propuesta contempla videos y cápsulas para redes sociales, piezas para televisión y radio, banners digitales y contenidos específicos para espacios de sensibilización y capacitación. Más que presentar una serie de mensajes aislados, estos contenidos buscan amplificar las voces y necesidades identificadas y acercarlas a distintos actores de la comunidad.
En el caso de las juventudes, los contenidos ponen especial énfasis en la validación emocional, las redes de apoyo, el liderazgo juvenil y la difusión de canales locales de orientación y ayuda. Para el público general, la campaña busca ofrecer una mirada más cercana a las necesidades reales de las juventudes y, al mismo tiempo, brindar herramientas para reconocer cómo contribuir a generar entornos más seguros y empáticos y de qué manera involucrarse.
Así, la comunicación busca que la conversación sobre salud mental no termine en la sensibilización, sino que permita conocer, comprender y actuar frente a las necesidades de las juventudes.
También construyen.
Sus experiencias pueden ayudar a identificar necesidades, generar conversaciones entre pares y proponer nuevas formas de construir comunidades más empáticas. Por ello, la campaña plantea que las soluciones dirigidas a las juventudes también deben construirse con ellas.
Esto resulta especialmente relevante frente a una problemática que durante años ha sido abordada principalmente desde perspectivas adultas e institucionales. Escuchar a los jóvenes no es únicamente darles un espacio para hablar: es reconocer que sus opiniones y experiencias pueden contribuir a mejorar las respuestas que se diseñan para ellos.
Esto no significa trasladar a los jóvenes la responsabilidad de resolver los problemas de salud mental. Significa reconocer su capacidad de participación y garantizar que sus voces sean consideradas en las acciones que buscan mejorar su bienestar.
Un trabajo colaborativo

La construcción de esta campaña responde también a la necesidad de trabajar de manera articulada. La salud mental juvenil requiere la participación de familias, escuelas, servicios de salud, organizaciones, autoridades y comunidades.
En este proceso participa EMpower, una fundación que apoya a organizaciones locales que trabajan con jóvenes en situación de vulnerabilidad e impulsa un trabajo colaborativo orientado a generar espacios de escucha, participación y acción de adolescentes y jóvenes. En Arequipa, EMpower impulsa junto a Fordes, Educa Impacta Crece, Viva Vive Valores, Sinfonía por el Perú, Asociación D1, Más Igualdad, NOSxOTROS y Entre Líneas Cultura acciones para fortalecer el ecosistema de salud mental juvenil, con el apoyo de Anglo American Foundation.
La colaboración parte de una premisa: la salud mental juvenil es una responsabilidad compartida, pero las juventudes deben tener un lugar central en las conversaciones y decisiones que las afectan.
Los puedes encontrar en sus redes sociales como: Salud Mental en Voz Alta. Donde encontraras números de contacto por distritos en Arequipa.








