Opinión

Raíz de Olivo | Licor al volante: una amenaza que el país sigue normalizando

Lo ocurrido en el ingreso al balneario de La Punta, en Camaná, vuelve a evidenciar un problema que continúa repitiéndose con alarmante frecuencia: conducir bajo los efectos del alcohol. Un automóvil de placa Z5L-511 terminó incrustado violentamente contra una vivienda, dejando severos daños materiales y provocando momentos de terror entre los vecinos, quienes aseguraron haber escuchado un estruendo similar al de una explosión.

La conductora, identificada como Karla Teresa Aliaga Huisa (32), contadora de profesión, fue intervenida por la Policía Nacional del Perú y trasladada a la comisaría de La Pampa para las diligencias correspondientes. Horas después, documentos oficiales confirmaron que fue sometida a un examen de dosaje etílico y que la prueba cualitativa arrojó resultado positivo, reforzando las sospechas de que habría manejado en aparente estado de ebriedad.

Sin embargo, la indignación ciudadana aumentó luego de conocerse que el Ministerio Público del Perú dispuso la libertad de la investigada mientras continúan las investigaciones. Aunque la medida responde a criterios legales, para Julio Rivera, propietario del inmueble, este tipo de decisiones termina fortaleciendo la sensación de impunidad frente a conductas que pudieron terminar en tragedia. Además, refirió que la mujer buscó “arreglar” la situación a través de intermediarios, pero reparó en el costo de la refacción.

Y esa preocupación no es exagerada. Bastaba que una persona transitara cerca de la vivienda o que una familia se encontrara dentro del inmueble para que hoy se estuvieran lamentando víctimas mortales. El problema es que muchas veces el país espera que existan muertos para reaccionar con firmeza.

Este caso se suma, además, a otro episodio reciente que generó rechazo en la población: una mujer que atropelló a un vigilante presuntamente bajo los efectos del alcohol. Ambos hechos reflejan una realidad preocupante y cada vez más frecuente.

El problema no radica únicamente en quien decide beber y conducir, sino también en una sociedad que todavía minimiza estas conductas. Muchos continúan creyendo que pueden manejar después de consumir alcohol, ignorando que un segundo de imprudencia basta para destruir vidas enteras.

Conducir ebrio no es un error menor. Es una decisión irresponsable que convierte cualquier calle o carretera en un peligro para todos.

CITA
“Conducir ebrio convierte cualquier calle en un peligro para todos”.

DATO
La prueba de dosaje etílico practicada a la conductora arrojó resultado positivo.

DATO
La investigada afrontará el proceso en libertad mientras continúan las diligencias fiscales.

Evidencia.pe

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