Opinión

Raíz de Olivo | Achomani Raymi: cuando la memoria de un pueblo se convierte en destino

Por: Carlos Vásquez Gonzáles. Periodista

Ascender a la fortaleza incaica de Achomani vale la pena cada 10 de mayo. En tiempos en los que el turismo parece reducirse a fotografías rápidas, experiencias como el “Achomani Raymi” recuerdan que viajar también puede ser un acto de conexión profunda con la historia, la identidad y el territorio.

Llegar hasta Achoma, en el corazón del valle del Colca, y ascender hacia la fortaleza incaica de Achomani, a casi 4200 metros sobre el nivel del mar, no es solo un recorrido físico: es una travesía hacia la memoria viva de un pueblo que ha decidido resistirse al olvido.

Presenciar, entre el sonido de pututos, quenas y bombos, la recreación de la llegada del inca Mayta Cápac no tiene precio. No se trata simplemente de una representación artística, sino de una poderosa afirmación cultural. Cada traje, cada gesto y cada palabra pronunciada en quechua reflejan el compromiso de una comunidad que entiende que preservar su historia también es construir su futuro.

Lo más admirable del Achomani Raymi es que nace de su propia gente, con orgullo e identidad. En esta edición, Robert Paucará dio vida al inca Mayta Cápac, figura central de la leyenda que da origen a Achoma. Su interpretación otorgó mayor realce a la ceremonia, respaldada por su experiencia como protagonista del Inti Raymi en sus últimas ediciones en Cusco.

Achoma, cuyo nombre nace precisamente de aquella visita legendaria, mantiene viva una tradición que atraviesa generaciones. Cuenta la historia que el Inca, al probar en un kero la chicha ofrecida por los pobladores, pronunció la palabra “Achuma”, en referencia a la falta de dulzor de la bebida. Con el paso del tiempo, ese término evolucionó hasta dar nombre a este histórico distrito cayllomino, que hoy conserva viva esa memoria entre sus montañas y su gente.

Quienes tuvimos la oportunidad de estar allí no solo fuimos testigos de un ritual ancestral, sino también invitados a mirar el Colca con otros ojos.

CITA

“Viajar también puede ser un acto de conexión profunda con la historia”.

DATO

La fortaleza incaica de Achomani se ubica a casi 4200 metros sobre el nivel del mar.

Evidencia.pe

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