La región se encamina a una recuperación sostenida tras la crisis del 2023, impulsado por la alta demanda hacia Machu Picchu. No obstante, enfrenta el impacto del alza del combustible y el precio del dólar.
El turismo en Puno y el sur del Perú proyecta una temporada alta favorable desde junio, en un contexto de recuperación progresiva tras los efectos de la crisis social y económica del 2023. La demanda hacia destinos clave ha comenzado a incrementarse en los últimos meses.
De acuerdo con el operador turístico y expresidente de la Cámara de Comercio de Puno, Francisco Aquise, las reservas hacia Machu Picchu se encuentran prácticamente agotadas para agosto y parte de septiembre. Esto tiene un refleja impacto importante en el flujo de visitantes hacia el sur del país.
El repunte del turismo comenzó a evidenciarse desde abril y mayo, luego de un inicio de año marcado por la incertidumbre electoral y un contexto internacional adverso. Este crecimiento viene impulsando servicios vinculados como transporte, hospedaje y agencias de viaje. Sin embargo, los beneficios también vienen acompañados de nuevos desafíos económicos.
Uno de los principales problemas es el incremento del costo del combustible, que ha subido alrededor del 75%, afectando directamente la operación de las empresas. A ello se suma el precio del dólar, lo que ha generado pérdidas cercanas al 11% en tarifas previamente establecidas. Esta situación reduce los márgenes de ganancia y obliga a los operadores a replantear sus estrategias.
Frente a este panorama, los empresarios vienen negociando con proveedores para evitar incrementos bruscos en los precios al público. Aquise sostuvo que Puno mantiene estabilidad en los últimos años, lo que resulta clave para consolidar la campaña turística en marcha.
Dato:
Durante la Festividad de la Virgen de la Candelaria 2026, Puno recibió a más de 120 mil turistas, lo que representó un incremento proyectado del 3% respecto al año anterior.









