La noche del miércoles 6 de mayo un Volkswagen rojo arrolló a dos comunicadores mientras intercambiaban una llanta en la Av.Tupac Amaru en el distrito de Paucarpata. Heiner Aparicio Ojeda falleció en el área de trauma shock del Hospital Honorio Delgado y su colega José Mamani resultó herido. Luego, el presunto conductor se entregó a la justicia, pero aún hay muchas cosas que esclarecer sobre su culpabilidad.
La noche del miércoles 6 de mayo, el fotoperiodista Heiner Aparicio Ojeda y el creador de contenido José Mamani Zamata, conocido como “El Pepe”, se encontraban en la avenida Túpac Amaru, distrito de Paucarpata, realizando el cambio de un neumático. Según registros de seguridad y testimonios, al promediar las 21:40 horas un automóvil Volkswagen Escarabajo de color rojo ladrillo, con placa CHI-046, impactó violentamente a ambos hombres de prensa. En lugar de detenerse, el conductor del vehículo se dio a la fuga, abandonando a las víctimas sin prestar auxilio.
Tras el siniestro, ambos fueron trasladados de emergencia al Hospital General Honorio Delgado Espinoza. Heiner Aparicio ingresó al área de trauma shock con politraumatismo severo y shock hemorrágico. Pese a los esfuerzos del personal médico, no resistió las lesiones y falleció minutos después, dejando en la orfandad a cuatro niñas menores. En tanto, José Mamani, con fractura en la pierna y múltiples contusiones, ya fue dado de alta y su estado es estable.

Presunto conductor se entrega

A la mañana siguiente, tras lo ocurrido, empezó la búsqueda del vehículo y el conductor. Gracias a cámaras de seguridad de la zona se pudo determinar la placa del carro y a los propietarios del mismo. Sin embargo, hasta el mediodía no se tenía mayores avances. Hasta que de pronto Juan Gabriel Aguirre Cáceres (31) se presentó voluntariamente en la comisaría Juan de Dios Colca Apaza. En su declaración inicial aseguró haber consumido bebidas alcohólicas desde la tarde junto a compañeros de trabajo, y admitió recordar vagamente haber “chocado algo” cerca de El Badén. Manifestó desconocer el paradero del automóvil, que horas más tarde fue hallado abandonado en la intersección de calle Melgar con el malecón Arica, con daños severos en el faro derecho y la placa delantera abollada, evidencias que coinciden con la violencia del impacto.
De acuerdo con el registro de Sunarp, el vehículo pertenece a Jherson Felipe Guevara Orosco, propietario de la pollería “Pintones, Pollo y Parrillas”, donde Aguirre labora como empleado. Esta relación encendió las alarmas de la investigación. El equipo de Evidencia.pe se dirigió a la dirección registrada a nombre de los propietarios del auto. En el inmueble, atendió un sujeto que se negó a identificarse; si bien no negó conocer a los dueños, afirmó tajantemente que ellos no residían en esa vivienda. Esta diligencia abre la puerta a posibles líneas de investigación por encubrimiento o coordinación para ocultar responsabilidades, aspectos que la Fiscalía ya evalúa.
Por la noche el Ministerio Público indicó que se inició investigación preliminar contra Juan Gabriel Aguirre. Adelantaron que, tras el dosaje etílico, se concluyó que tenía 0.96 gramos de alcohol por litro de sangre al momento de la toma de la muestra, cuando el mínimo es de 0.50 g/l. Asimismo, se recabarán declaraciones, la visualización de los videos de seguridad, entre otras diligencias a fin de esclarecer lo ocurrido y determinar la situación legal del conductor.
Una suma de culpas

El marco legal que sustenta este caso se enmarca en el artículo 111° del Código Penal, que establece para el homicidio culposo en accidentes de tránsito una pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años. Sin embargo, la determinación de la sanción final no se limita al mero hecho del atropello, sino que exige un análisis integral de las circunstancias concurrentes que agravaron el desenlace. En este escenario, la fuga inmediata del conductor y la omisión dolosa de prestar auxilio a las víctimas activan figuras penales adicionales que transforman la calificación del delito y podrían tener como resultado la pena mayor, explicó el abogado Gonzalo Bellido Loayza.
La huida sin detenerse configura los delitos de abandono de persona en peligro y fuga de accidente de tránsito, conductas que el ordenamiento jurídico considera agravantes de primer orden por poner en riesgo la vida y dificultar la asistencia médica oportuna. A ello se suma la presunción, aún por ratificar mediante peritajes toxicológicos, de que el conductor se encontraba en estado de debilidad psíquica por consumo de alcohol. Como precisa Bellido Loayza, esta confluencia de infracciones permitirá al juez aplicar una pena privativa de libertad efectiva, cercana al tope máximo establecido por la ley.

El procedimiento penal deberá abordar también las conductas posteriores al accidente que podrían constituir obstrucción a la justicia o encubrimiento. La entrega tardía del intervenido, su alegato inicial de desconocer el paradero del vehículo, abren líneas de investigación sobre una posible coordinación para dilatar el proceso o ocultar responsabilidades. Si la Fiscalía logra acreditar estos hechos, se sumarían nuevos tipos penales al expediente, incrementando la carga jurídica sobre los implicados.
El especialistas Gonzalo Bellido indicó que corresponderá al juez valorar con rigor cada agravante, aplicar el principio de proporcionalidad y garantizar que la sanción no sólo castigue el hecho, sino que restaure, en la medida de lo posible, el derecho a la verdad y a la justicia que hoy exigen la familia del fotoperiodista fallecido.
Piden justicia

La muerte de Heiner Aparicio ha conmovido a la comunidad periodística y a la ciudadanía. El Colegio de Periodistas del Perú exigió una investigación inmediata, sanciones ejemplares y la aplicación de protocolos estrictos contra la impunidad en este tipo de casos. Familiares y colegas no solo piden la reparación económica, sino que se haga justicia al determinar responsabilidades penales directas, esclarecer el rol de los propietarios del vehículo y garantizar que la fuga y la posible ebriedad no queden impunes.
No se trata solo de un accidente de tránsito, sino de un test de la eficacia del sistema de justicia. La Fiscalía, el Poder Judicial y la Policía tienen la obligación de actuar con celeridad, transparencia y rigor técnico. Porque en la búsqueda de justicia para Heiner Aparicio, no solo se defiende la vida de un fotoperiodista, sino el derecho de toda la sociedad a transitar por vías seguras y a confiar en que las leyes se aplican sin distinciones.
DATO
El velorio del fotoperiodista Heiner Aparicio, se dio en el colegio de Periodistas de Arequipa y el cepelio será hoy 8 de mayo a las 2 de la tarde en el cementerio Jardín de Arequipa.
DESPIECE

Un amigo y colega que dejó huella
Nacido el 27 de septiembre de 1982, Heiner Aparicio Ojeda fue un fotoperiodista y documentalista arequipeño cuya obra se convirtió en un testimonio gráfico de la identidad y la vida cotidiana del sur del Perú. Con más de dos décadas de trayectoria, su carrera comenzó en TV UNSA como camarógrafo, experiencia que lo llevó temporalmente a Cusco antes de regresar a Arequipa hacia el 2003 para integrarse a Diario Correo, donde laboró hasta el 2008. A partir de allí, su trabajo gráfico se expandió a medios de alcance regional y nacional, Diario El Pueblo, Perú 21 y el Grupo El Comercio.
También colaboró con el Quincenario Encuentro y el medio digital Dato Noticias, consolidándose como un referente del fotoperiodismo local. Durante la pandemia, registró el impacto del COVID-19 en las calles arequipeñas; esas imágenes integraron el libro Falso Negativo (2021), un relato visual de la crisis sanitaria. Su talento también trascendió lo regional al cubrir partidos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana para la CONMEBOL.









