
El río Patara forma parte del sistema de afluentes de Pasto Grande y concentra arsénico en sus aguas.
La contaminación del río Patara dejó de ser solo una advertencia técnica y llegó al ámbito legal. El Proyecto Especial Regional Pasto Grande formalizó una denuncia ambiental contra la empresa minera Aruntani S.A.C. por la presunta afectación de este afluente de la represa Pasto Grande.
El recurso fue presentado en 2024, durante la actual gestión del proyecto, y cuenta con un código de registro. De acuerdo con los funcionarios de Pasto Grande, el OEFA viene realizando acciones de supervisión y evaluación relacionadas con el caso.
El cuestionamiento se concentra en la unidad minera Santa Rosa, ubicada en la cuenca de Tucari, donde, según la información expuesta por los responsables de Operación y Mantenimiento, se habría realizado un cierre deficiente de los componentes.
Arsénico y drenaje ácido
El ingeniero Elvis Chachaque, coordinador de Operación y Mantenimiento de Pasto Grande, explicó que el río Patara presenta una situación distinta a otros afluentes de la represa.
Mientras los ríos Miojauira y Antaharani presentan características asociadas principalmente a condiciones naturales y aguas de origen volcánico, en el Patara se identificó la presencia de metales vinculados, según el diagnóstico presentado, a pasivos y al cierre de la actividad minera.
Entre los elementos detectados figuran boro, cobre, litio, cobalto, cadmio y arsénico. Este último es el principal motivo de preocupación, debido a que su concentración en este punto supera el estándar establecido.

Chachaque señaló que el cierre de la unidad minera habría utilizado una capa granular de aproximadamente 30 centímetros de tierra en lugar de una geomembrana, situación que, según su explicación, favorecería la generación de drenaje ácido de roca.
“Podríamos hablar de un mal cierre de mina de Aruntani”, sostuvo el funcionario.
La atribución, sin embargo, forma parte del cuestionamiento ambiental que actualmente es materia de seguimiento y fiscalización.
Un problema no reciente
La situación de la calidad del agua no es reciente. Los funcionarios de Pasto Grande señalaron que la acidez y la presencia de metales en los afluentes de la represa son conocidas desde 2008 y que existen estudios que detallaron esta problemática desde 2012.
Durante la actual gestión se realizó un diagnóstico integral utilizando más de una década de registros para diferenciar los componentes naturales de aquellos asociados a actividades humanas. Uno de los resultados fue identificar al río Patara como el único afluente del sistema donde el arsénico supera el estándar, mientras que en otros puntos los niveles se mantienen dentro de los parámetros señalados por los funcionarios.

¿El agua de la represa representa un riesgo?
La presencia de metales y acidez ha generado preocupación entre usuarios y sectores de la población. Sin embargo, los funcionarios de Pasto Grande descartaron que el agua destinada al consumo humano represente, actualmente, un riesgo en los puntos de entrega a las empresas prestadoras.
Según detallaron, los monitoreos realizados en más de 22 puntos, junto con reportes de la Diresa, muestran que el agua cumple los parámetros correspondientes en los sitios donde es captada y derivada hacia las plantas de tratamiento de Moquegua e Ilo.
La situación cambia en el embalse y sus afluentes. En la torre de descarga se registra un pH de 4,2, mientras que en las bocatomas de Otora y Estuquina, los valores se encuentran en rangos de entre 6,5 y 8,5, de acuerdo con la información proporcionada durante la entrevista.

Medidas de remediación
Además de la denuncia contra Aruntani, el proyecto anunció medidas para atender la calidad del agua.
Una ficha de intervención inmediata contempla una inversión aproximada de S/600 mil para aplicar mecanismos de neutralización de aguas ácidas, entre ellos, el uso de piedra caliza, fitorremediación con especies adaptadas a zonas ubicadas por encima de los 4 mil 500 metros sobre el nivel del mar y bombas dosificadoras.
También se encuentra en marcha la preparación de un proyecto de inversión, cuyo perfil fue declarado viable. A ello se suma la elaboración del Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), con una inversión superior a S/2,5 millones.
Años de advertencias
Aunque la problemática es conocida desde hace casi dos décadas, Pasto Grande sostiene que la denuncia formal contra Aruntani constituye un cambio respecto de gestiones anteriores.
La actual administración decidió llevar el caso al ámbito legal en 2024 y remitir información técnica a entidades como la Contraloría, el Ministerio Público, el OEFA y el Ministerio de Energía y Minas.
Cifra
S/1,6 millones para la elaboración del expediente técnico del proyecto recuperación de agua.






