julio 26, 2026
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El colegio José Luis Bustamante y Rivero de Sachaca y ahora los estudiantes asisten en horario partido. El resultado, a la fecha, es que los niños de primaria han perdido más de 130 horas lectivas y los de secundaria han perdido más de 180 horas académicas.

Por: Jorge Luis Quispe

El colegio José Luis Bustamante y Rivero de Sachaca tiene 134 años de fundación. Si sacamos cuentas, desde 1892 los arequipeños de finales del siglo XVIII estudiaron allí, hasta los de hoy, generaciones enteras de agricultores y vecinos de Sachaca pueden relatar muy bien sus experiencias y anécdotas en ese colegio.

Bien visto, es decepcionante, casi antinatural que ninguna autoridad se haya preocupado en renovar la infraestructura. Tuve ocasión de ser testigo de la evaluación e inspección antes del inicio del año lectivo cuando los funcionarios de la Ugel Arequipa Norte —si la memoria no me falla— clausuraron dos pabellones enteros por encontrarse en riesgo inminente de colapso, incluida la biblioteca.

Eso, lógicamente, no quiere decir que el resto de pabellones estuvieran en buen estado, sino que no estaban tan dañados como los que cerraron. Lo que me deja absorto ahora es enterarme que el cierre de los pabellones obligó a los estudiantes a asistir al desmoronado colegio en horario partido.

Es decir, que los estudiantes de primaria entran a las 7:30 a.m. y salen a las 11:45 a.m. Y los del turno tarde ingresan a las 12:15 y salen a las 5 p.m. El resultado, a la fecha, es que los niños de primaria han perdido más de 130 horas lectivas y los de secundaria han perdido más de 180 horas académicas.

¿Qué calidad de enseñanza reciben estos alumnos? ¿Será suficiente para imprimir en ellos todos los conocimientos que necesitan para una correcta y óptima formación? ¿Los alumnos de quinto de secundaria cómo acabarán el colegio si las instalaciones precarizadas en que reciben clases no les da tiempo ni de ingerir sus alimentos en el recreo? ¿Tienen recreo? ¿Quién se preocupa por ello?

Este sábado los padres de familia han expresado esta increíble e inédita situación. Me han mostrado los espacios clausurados y, francamente, uno camina por esas aulas y dan ganas de armar una mega manifestación en contra del Gobierno Regional de Arequipa.

Lo primero que hiede es el aire cargado de humedad, las paredes resquebrajadas, las grietas a punto de colapsar y lo que es peor, los techos se han pandeado, han comenzado a hundirse sobre los frágiles soportes de vidrio de las aulas. Un colegio en esas condiciones evidentemente debería haber sido reconstruido hace mucho tiempo. En vano pensamos en el pasado.

Llegamos al día de hoy. El alcalde Renzo Salas, como cualquier político y autoridad, despierta desencuentros y simpatías. A lo que iba: el último jueves, el Gobierno Regional de Arequipa se ha comprometido a ejecutar este proyecto de 35 millones de soles en la modalidad de obras por impuestos.

Ya me dirán que el presupuesto CIPRL ha llegado a su tope. Le increpé a Salas por esto, y dijo que ese problema ya se había superado pues habían logrado conseguir un financista. No creo que el alcalde Salas llegue a colocar la primera piedra.

Más allá de lo que haya o no podido hacer él, ningún estudiante debería sufrir esas condiciones. Ojalá alguna autoridad con capacidad directa de poder hacer algo lo haga. No quisiera regresar a esta columna para denunciar que los techos cayeron sobre un alumno. No esperen a eso.

Cita

Lo que me deja absorto ahora es enterarme que el cierre de los pabellones obligó a los estudiantes a asistir al desmoronado colegio en horario partido.

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