julio 9, 2026
Amazonia

Los incendios disminuyeron frente al 2024, pero la pérdida de bosque por actividades humanas continúa.

El nuevo reporte del MAAP revela que la Amazonía peruana continúa bajo presión por la expansión agrícola y la minería ilegal de oro. Aunque los incendios disminuyeron frente al año crítico del 2024, el país registró una de las cifras más altas de pérdida de bosque primario de los últimos años y se mantiene entre los territorios amazónicos más afectados.

Durante años, la Amazonía fue vista como un territorio imposible de vencer. Una inmensa extensión de árboles, ríos y biodiversidad que parecía resistir al avance humano, pero cada año las imágenes satelitales muestran cómo el bosque retrocede y nuevas áreas quedan marcadas por actividades que transforman el paisaje.

El 2025 dejó una señal de alerta. Perú perdió 147 mil 480 hectáreas de bosque primario amazónico por causas no relacionadas con incendios, una cifra que representa el 14% de toda la pérdida registrada en la Amazonía y que coloca al país en el tercer lugar de la lista regional, detrás de Brasil y Bolivia.

Los datos forman parte del reporte #244 del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), denominado “Puntos críticos de deforestación e incendios en la Amazonía 2025”, publicado el 22 de junio de 2026, y que analiza el avance de la pérdida forestal en los nueve países que comparten este ecosistema.

El estudio revela que la Amazonía perdió durante el último año más de un millón de hectáreas de bosque primario por causas distintas al fuego. Aunque esta cifra es la más baja de la última década, la presión sobre la selva continúa y mantiene a varios territorios en situación crítica.

Desde el 2002, la pérdida acumulada alcanza los 34.8 millones de hectáreas de bosque primario por causas no relacionadas con incendios. A esta cifra se suman 12.2 millones de hectáreas afectadas por fuego en poco más de dos décadas.

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Agricultura y minería

El mapa de la deforestación amazónica muestra que el problema no se concentra en un solo punto del territorio peruano. Los principales focos identificados por el reporte se ubican en dos grandes zonas. La primera corresponde a la Amazonía central, donde la expansión agrícola vinculada a colonias menonitas aparece como uno de los puntos críticos. Estas áreas se relacionan principalmente con sectores de Ucayali, como Masisea, y Loreto, especialmente zonas cercanas a Tierra Blanca y Contamana.

Aunque la agricultura continúa siendo el motor con mayor volumen de pérdida de bosque, la minería de oro genera una preocupación particular porque avanza hacia zonas más remotas y vulnerables de la selva.

La agricultura fue responsable del 94.6% de esta pérdida, mientras que la minería representó el 5.3% y la infraestructura apenas el 0.1%. En esta medición, Perú concentró el 16.8% de la deforestación humana amazónica, ubicándose solo detrás de Brasil, que alcanzó el 55.2%.

El reporte MAAP advierte que la deforestación continúa afectando áreas de alto valor ambiental.

El análisis sobre deforestación directamente causada por actividades humanas calcula que durante el 2025 se perdieron 736 mil 484 hectáreas en toda la Amazonía.

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El segundo foco está relacionado con la minería de oro en el sur y centro del país. El reporte identifica esta presión en zonas amazónicas de Madre de Dios, especialmente en sectores como La Pampa y el río Malinowski, además de áreas de Puno como la provincia de Carabaya.

Mientras, Brasil concentró la mayor pérdida durante el 2025 con 560 mil 475 hectáreas, equivalente al 55% del total regional. Bolivia registró alrededor de 200 mil hectáreas y Perú ocupó el tercer lugar con 147 mil 480 hectáreas. Colombia cerró la lista con 66 mil 310 hectáreas.

Pero la dimensión del problema cambia cuando se observa el impacto proporcional al tamaño de cada territorio amazónico. Bajo esa medición, Bolivia presenta la tasa más alta de pérdida, seguida por Perú, Colombia y Brasil.

Espacios protegidos

El reporte revela que cerca de 132 mil hectáreas de bosque fueron destruidas dentro de áreas protegidas y territorios indígenas durante 2025. Esta cifra representa el 18% de toda la deforestación humana registrada en la Amazonía. Brasil concentró el mayor impacto con 33%, seguido de Bolivia con 25% y Perú con 20%. Dentro de estos territorios, la agricultura explicó el 89% de la pérdida, mientras que la minería representó el 11%.

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La Amazonía peruana perdió más de 147 mil hectáreas de bosque primario durante 2025.

En el caso peruano, los principales puntos críticos identificados están relacionados con la expansión agrícola en la Amazonía central y la minería de oro en zonas del sur amazónico.

Incendios dan tregua

Durante el 2025, la pérdida de bosque causada por fuego alcanzó 1.5 millones de hectáreas en toda la Amazonía. Fue menor que el récord del 2024, influenciado por condiciones extremas asociadas a El Niño, pero todavía convirtió al año en el tercero con mayor afectación por incendios desde 2002.

Brasil y Bolivia concentraron el 97% de la pérdida causada por fuego, mientras que Perú registró 26 mil 580 hectáreas afectadas.

El reporte señala que las condiciones más húmedas asociadas a La Niña ayudaron a reducir los incendios, pero advierte que el problema principal continúa: la transformación del bosque por actividades humanas.

La Amazonía peruana no solo enfrenta una pérdida de árboles. En cada hectárea desaparecida también se pierde biodiversidad, capacidad de regulación climática y territorios donde comunidades dependen directamente del equilibrio del bosque.

Dato

El reporte MAAP #244 utiliza imágenes satelitales de 30 metros de resolución de la Universidad de Maryland y Global Forest Watch para identificar cambios en la cobertura forestal y ubicar los principales puntos críticos de deforestación e incendios.

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