El Gobierno Nacional dispuso una emergencia sanitaria por 90 días ante el brote de sarampión. Con esta medida se busca frenar la expansión del virus en varias regiones, ante las existentes brechas de vacunación.
El Gobierno de Perú ha oficializado un estado de emergencia sanitaria por un periodo de 90 días calendario para frenar un brote de sarampión en Puno y otras 12 regfiones. La decisión se tomó tras la confirmación de contagios por transmisión local en el departamento de Puno y el evidente peligro de que el virus se extienda rápidamente a otras regiones del país.
La norma legal, identificada como el Decreto Supremo Nº 008-2026-SA, prioriza la intervención en Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional del Callao. Asimismo, abarca a los departamentos de: Puno, Arequipa, Cusco, Huancavelica, Moquegua, Amazonas, Loreto, Tacna, Tumbes, Ucayali, Madre de Dios y Apurímac.
Esta declaratoria se basó directamente en los informes técnicos del Ministerio de Salud (Minsa), cuyo comité recomendó una acción rápida debido a la alta vulnerabilidad de la población. Con esto, se busca mitigar cualquier impacto negativo grave y asegurar el bienestar general frente a la amenaza de propagación.
Base legal
El Poder Ejecutivo justificó la medida amparándose en los artículos constitucionales que garantizan el derecho fundamental a la salud. De igual forma, se recurrió a la Ley General de Salud, que estipula la obligación irrenunciable del Estado de intervenir y proveer servicios de protección colectiva.
La norma también se respalda en el Decreto Legislativo Nº 1156, el cual otorga las facultades necesarias para declarar emergencias ante riesgos inminentes contra la vida. Este marco permite activar de forma legal mecanismos extraordinarios para proteger a los ciudadanos en situaciones críticas.
Los antecedentes de esta norma se hallan en la alerta epidemiológica emitida a inicios de abril de 2026, que detectó el foco inicial en Puno. Dicha alerta ya exigía a los centros médicos públicos y privados intensificar la vigilancia, organizar los servicios sanitarios y acelerar el cierre de brechas de vacunación.

Diagnóstico crítico
Las evaluaciones del Centro Nacional de Epidemiología señalan que el territorio peruano enfrenta un escenario complejo por el acumulado de personas que no están inmunizadas. A este factor interno se suma la preocupación por la existencia de brotes activos de la enfermedad en diversos países vecinos de la región.
Los informes especializados concluyen que la situación actual configura una emergencia que demanda acciones inmediatas. La acumulación de grupos de población vulnerables en determinadas edades facilita que el virus pueda dispersarse con rapidez si no se toman medidas de contención drásticas.
Por su parte, la Dirección de Intervenciones Estratégicas advirtió que las campañas de cerco de vacunación en Puno no lograron captar a la totalidad de personas desprotegidas. La persistencia de estas brechas históricas en diferentes edades limita seriamente la capacidad de controlar el brote por los canales regulares.

Plan de acción
Para solucionar la crisis, el decreto ordena la ejecución de un Plan de Acción enfocado en la vigilancia epidemiológica y la inmunización directa en las comunidades. La estrategia también exige una comunicación clara sobre los riesgos del virus y la inclusión de un enfoque intercultural adaptado a cada localidad.
La normativa facilita la adquisición ágil y prioritaria de insumos médicos, bienes y servicios que resulten esenciales para la contención de la enfermedad. El financiamiento de todo este despliegue operativo estará a cargo de los presupuestos de las propias instituciones del sector salud que participan en la emergencia.
Finalmente, la norma establece que la emergencia tendrá vigencia por 90 días, con la opción de prorrogarse si el panorama epidemiológico lo requiere. Una vez concluido el periodo, los organismos involucrados tendrán la obligación de presentar un informe detallado sobre el dinero invertido y las actividades realizadas.

Vacunación
La estrategia principal se centrará en campañas agresivas de inmunización dirigidas a proteger a los grupos más susceptibles. De manera prioritaria, se aplicará las dos dosis requeridas a niñas y niños menores de 11 años, buscando con ello cerrar las brechas de vacunación acumuladas. El objetivo de esta intervención es blindar a la población infantil y reducir drásticamente las probabilidades de que sigan apareciendo nuevos contagios.
Por otra parte, la gravedad de la situación en localidades específicas de Puno, como Juliaca y San Pedro de Putina Punco, donde ya se ha comprobado la transmisión local del virus, ha obligado a expandir el rango de vacunación. En estos distritos fronterizos, las brigadas de salud también inmunizarán a la población adulta de hasta 59 años. Al mismo tiempo, regiones como Arequipa ya han reportado casos importados, lo que ha llevado a reforzar los filtros de prevención en espacios públicos clave como centros educativos y terminales terrestres.
DATO
El brote se desencadenó debido a que las coberturas de vacunación con la dosis de la vacuna contra el Sarampión, Papera y Rubéola (SPR) en varias provincias del sur cayeron por debajo del 95%, que es el mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
CIFRA
275 casos confirmados en la región de Puno según la Dirección Regional de Salud. El principal epicentro es la ciudad de Juliaca (San Román), que concentra 162 de estos contagios.
DATO
A la fecha, en la región de Arequipa hay 1 caso confirmado de sarampión que fue reportado el 12 de mayo. Se trata de una estudiante de la facultad de Contabilidad de la UNSA que contrajo el virus durante un viaje a la región de Puno.









