Opinión

Editorial: El silencio institucionalizado

El desfalco en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), entendemos, debe ser solo la punta del iceberg de todas las irregularidades que estarían gestándose en su interior. Lo más grave es que el rector, Hugo Rojas Flores, según fuentes consultadas por este medio, tendría pleno conocimiento de lo ocurrido, pero guarda silencio; ya sea por complicidad o por simple desinterés.

¿Y quiénes deben ser informados? Primero, la comunidad universitaria —estudiantes, docentes y personal administrativo— y luego la ciudadanía arequipeña en general, pues la UNSA no es propiedad de Rojas y compañía, sino de todos los arequipeños. Por ello, todos los problemas que existan dentro de la institución deben transparentarse, sobre todo para dar a conocer las medidas que se vienen tomando y señalar a los responsables.

Sin embargo, durante los más de tres años de gestión de Hugo Rojas como rector de la UNSA, lo que ha predominado es la política del silencio y la indiferencia frente a la prensa y la ciudadanía.

La gestión de Rojas ha sido poco transparente y reacia a brindar explicaciones. El rector se ha encerrado en su despacho y prefiere enviar a otros funcionarios a cualquier actividad pública en la que se anuncie la presencia de medios de comunicación.

¿Seguirá en silencio luego de esta grave denuncia? El desfalco de S/ 5.7 millones de las arcas de la UNSA no es un hecho menor. Más aún cuando los hechos se habrían iniciado durante la gestión de Rohel Sánchez y se habrían intensificado bajo la administración de Hugo Rojas.

Y es que Leoncio Ccalloapaza Canaza no era cualquier funcionario: fue tesorero durante la gestión de Sánchez y continuó en el cargo con Rojas Flores, hasta que en determinado momento fue retirado. Surge entonces la pregunta: ¿fue apartado porque descubrieron el desfalco que se estaba produciendo o simplemente porque no querían mantenerlo como funcionario clave cuando el caso saliera a la luz?

Rojas debería convocar a una conferencia de prensa para explicar a la ciudadanía cómo un funcionario tuvo tanta libertad para transferirse cantidades millonarias sin que nadie detectara irregularidades. No se trata de 10 mil soles, sino de más de S/ 2 millones transferidos directamente a las cuentas de Ccalloapaza, además de otros S/ 3.7 millones con movimientos considerados extraños. En total, S/ 5.7 millones.

Si no ofrece explicaciones claras, queda abierta la sospecha de que el rector de la UNSA conocía los hechos y decidió no denunciarlos o, peor aún, que podría ser cómplice de una situación tan grave.

Ojalá que la Ministerio Público del Perú sí tome cartas en el asunto y denuncie a los responsables, caiga quien caiga.

CITA

“El rector debería convocar a una conferencia para explicar lo ocurrido”.

DATO

El presunto perjuicio económico total en la UNSA ascendería a S/ 5.7 millones.

Roberth Joel Orihuela Quequezana

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