La capital del distrito de Manitea (Cusco) enfrenta una situación de alto riesgo tras un deslizamiento de gran magnitud. El evento ocurrió en el sector de Talanquiato y generó el desvío del cauce del río Apurímac. Esta alteración representa una amenaza directa para la zona urbana.
El desplazamiento de tierra, lodo y piedras ha modificado el curso natural del río. La fuerza del agua ahora se dirige hacia áreas cercanas a viviendas y vías de acceso. Las familias permanecen en alerta ante un posible impacto mayor.
La infraestructura vial ya presenta daños considerables en la zona afectada. Parte de la carretera hacia el sector La Playa colapsó debido al socavamiento del terreno. La inestabilidad continúa y el riesgo de nuevos derrumbes se mantiene.
Ante la emergencia, la población realizó trabajos comunales para mitigar el impacto. Las labores fueron encabezadas por dirigentes locales y personal de la municipalidad distrital. Se abrieron canales provisionales para intentar encauzar el agua hacia su cauce original.
No obstante, los esfuerzos resultan insuficientes frente a la magnitud del deslizamiento. Las autoridades locales solicitaron apoyo urgente a instancias regionales y nacionales. Advirtieron que la continuidad de las lluvias podría agravar la situación y generar consecuencias mayores.
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