
La implementación de una zona rosa ha sido un tema de debate por varias gestiones del municipio de Arequipa.
Se dice que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo. Registros históricos señalan que data incluso del año 2400 AC. A lo largo de los siglos, esta actividad ha estado presente en distintas sociedades y continúa estando rodeada de estigmas y debates. Y Arequipa no es la excepción. Por varios años se discutió la posible implementación de una “zona rosa” en la ciudad. Lo que quiere decir, un espacio delimitado por las autoridades para concentrar y regular actividades vinculadas a servicios sexuales.
Hace unas semanas, la Fiscalía inició una investigación contra el municipio provincial, luego que se advirtiera que presuntamente el Reglamento de Zonificación del Plan de Desarrollo Metropolitano, que está pendiente de aprobar, incluía actividades económicas como “prostíbulos, casas de cita, lenocinios y similares” dentro de zonas industriales. Esto reavivó la controversia.

Lo que dice la ley
En Perú, el trabajo sexual adulto voluntario no está penalizado, pero el país carece de una regulación normativa integral respecto a este tema. No obstante, el Código Penal sí sanciona conductas en torno a ello, como la explotación sexual, trata de personas y la promoción o favorecimiento de la explotación sexual.
El decano del Colegio de Abogados de Arequipa, Jorge Sumari, explica que legalmente no es viable. No se puede promover la actividad del meretricio como iniciativa pública, sea nacional, regional o local. “Un municipio no puede crear ni espacios ni territorios de ningún tipo con esa finalidad tampoco”, puntualizó, específicamente en la relación a la implementación de una “zona rosa”.
El letrado sostuvo que si bien en otras regiones del país, hay comunas que, en su autonomía, dan licencias a lugares donde se ejerce esta actividad, pero el tipo de giro para estos locales suelen calificarse como clubes de noche u otros, y no un término que pueda considerarse que promueven la prostitución. Específicamente en Arequipa no hay una ordenanza municipal de este tipo.

¿Por qué el rechazo?
La negativa a la posible creación de estos espacios de trabajo sexual es que una parte de la sociedad lo asocia directamente a su concepción sobre la prostitución. El psicólogo, Adalberto Ascuña, detalla que el ser humano aprende a identificar lo que es digno o no, poniendo en juego factores culturales, religiosos, ideológicos y hasta filosóficos.
“La prostitución es vista como que no dignifica a la mujer que lo ejerce, sino más bien la denigra, la convierte en un objeto. Yo creo que ese es un elemento que juega en la conciencia, en la moral y en la ética de un buen sector de la población arequipeña, y que a esto podría ir asociado a lo que cuestionan como una actividad que pueda considerarse como un medio de vida”, indica.
Desde el punto de vista de Ascuña, sí es posible que estos espacios puedan convivir con la sociedad, pues de hecho ya lo hacen, hasta cierto punto son tolerados e inclusive hay quienes asisten a centros que funcionan clandestinamente. Sin embargo, siempre habrá una sensación negativa para aquellos que lo conciben como una actividad que no debe ejercerse.

Por su parte, la presidenta de la Coordinadora Regional por la Vida (Corvida), Guadalupe Valdez, se expresó en contra de una “zona rosa” en Arequipa. Considera que los efectos de su implementación serían contraproducentes en la mujer, el varón, la familia y la sociedad misma.
Su punto de vista va entorno a lo señalado anteriormente por Ascuña, “la dignidad de la mujer”. Sostiene que su regulación no frenaría, sino más bien facilitaría el incremento la violencia intrafamiliar, trata de personas, enfermedades de transmisión sexual e inseguridad en el entorno donde sea creado.
“La mayoría de los varones que suelen ir y frecuentar a estos lugares, pues no son hombres, probablemente, que respeten a su familia. De verdad es un tema, efectivamente, muy controversial, pero me opongo por el tema de la dignidad de la mujer”, añadió.
Valdez cuestionó que puedan invertir recursos económicos en implementar y mantener este tipo de espacio y, en su lugar, planteó que se promuevan capacitaciones y se generen puestos de trabajo que permita que dejen el trabajo sexual.
Lo que los involucrados piensan
En el lado contrario, Ángela Villón, presidenta de la Asociación de Trabajadoras Sexuales “Miluska Vida y Dignidad” en el Perú, consideró que prohibir estos espacios a los que prefiere calificarlo no como “zona rosa” sino como “zona de trabajo sexual seguro”, es vulnerar su derecho constitucional a poder ejercer su trabajo con dignidad.
En esa línea, lamentó la última intervención de la Fiscalía relacionada a la zonificación y recordó lo ocurrido en el 2022 con el local Lady Scort, local que contó con una licencia de funcionamiento del municipio de Cerro Colorado, pero fue cerrado definitivamente por disposición judicial al señalarse que favorecía la prostitución.
“Esto es más bien una garantía de que estamos seguras. Con estos espacios podría haber un ordenamiento, inclusive una mayor y eficiente estrategia política para poder hacer prevención en salud sexual, en trata de personas para explotación sexual y también prevención en seguridad para que no estemos al alcance de las mafias, de extorsionadores y demás”, refirió.

Sin embargo, manifestó que el trabajo sexual no debería limitarse a un solo sitio geográfico, porque hay diferentes modalidades de trabajo sexual: en la calle, servicio por hoteles o incluso en la virtualidad. Villón consideró que todas estas deben ser respetadas.
Agregó que, en diferentes regiones del Perú, hay municipios que otorgan permisos para el funcionamiento de establecimientos donde laboran trabajadoras sexuales, pero esta permanencia suele depender de la autoridad de turno que gobierne.
Por ejemplo, en la gestión de Rafael López Aliaga obligó al cierre de “Las Cucardas”, a pesar de contar con licencia vigente y certificado de seguridad. Dejando a muchas sin trabajo, siendo este el sustento para mantener a sus hijos y su hogar. Además, de quedar expuestas a la violencia, donde incluso una de las afectadas fue captada por una mafia y asesinada.
“Yo les digo a las autoridades cuando postulan, lo que tienen ellos que dejar es toda su cuestión moralista, porque cuando uno es autoridad tiene que ver por todos los ciudadanos (…) Las trabajadoras sexuales jo somos peligrosas, pero ese tipo de decisiones y discusiones nos ponen en peligro, porque nos matan”, exclamó.
Villón consideró que, si bien hay unos avances sobre el derecho a la salud de las trabajadoras sexuales, talleres, entre otros, insiste en la necesidad de promover iniciativas legislativas que quedaron en el camino como la modificatoria sobre qué se considera favorecimiento de la explotación sexual, que en muchos casos resultan el meollo del asunto para que se detengan propuestas como espacios para ejercer el trabajo sexual.

Hay que ver más allá
La directora del Foro Regional por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Fordes) Arequipa, Mercedes Neves, coincidió en que debe haber proyecciones para implementar estas zonas seguras, donde se brinde salud sexual y seguridad. “En muchas ciudades hay lugares donde se reconoce y se regula. Eso no significa definitivamente abrir la puerta para que todas sean trabajadoras sexuales, sino para que justamente se piense en incluirlas”, dijo.
Consideró que los efectos podrían ser positivos, si el Estado lo trabaja correctamente, velando por los derechos de esta comunidad y no aprovechándose de la propia ley. No obstante, Neves incidió que este no debe ser el único enfoque, sino el origen de la existencia de muchos de los y las trabajadoras sexuales, que es la falta oportunidades en educación y trabajo. Algo que debe cambiar.
Todo ello finalmente nos lleva a reflexionar: ¿es mejor prohibir lo que existe o regular aquello que no desaparece?
CIFRA
+ 200 mujeres en Arequipa están agremiadas a la Asociación de Trabajadoras Sexuales “Miluska Vida y Dignidad”.
DATO
En diferentes países en el mundo está legalizado y regulado el trabajo sexual. El ejemplo más emblemático es Países Bajos con el Barrio Rojo de Ámsterdam.






