
La próxima Estación Biológica de Investigación Urbana (EBIU) será el jueves 28 de julio.
Lo que comenzó como una curiosidad, hoy es un laboratorio vivo que está redefiniendo cómo los arequipeños se relacionan con su entorno. Mientras la cuidad apenas termina de despertar, diversas aves ya comienzan su día, entre cantos que dicen más que palabras. Todos los fines de semana, mientras muchos descansamos, un grupo de personas comienzan a recorrer distintas calles de Arequipa. Este grupo es parte del Programa de Aves Urbanas (PAU), una iniciativa que este mes de julio celebra un hito fundamental: dos años de monitoreo ininterrumpido en la ciudad.
Los monitoreos se realizan en 4 rutas a las que voluntarios pueden inscribirse de forma gratuita. La metodología es rigurosa. Se establece un punto céntrico y se traza mentalmente un radio de 25 metros. Todo lo que esté dentro de ese círculo, se cuenta. Cada punto de conteo tiene un tiempo exacto de 10 minutos, divididos en dos ventanas de cinco. La ciencia ciudadana del PAU no solo mira al cielo. Antes de empezar, el equipo registra la temperatura, el viento y las condiciones climáticas.
Víctor Gamarra, biólogo, investigador, curador del Museo de Historia Natural de la UNSA (MUSA) y fundador del PAU en Arequipa, relata cómo la propuesta local empezó en 2023. Inspirados en una iniciativa similar nacida en México, Gamarra se unió a dos amigas y colegas. “A diferencia de los grupos de observación de aves, nosotros le damos un valor agregado, el componente de la investigación”, explica Gamarra.
La premisa es simple, pero revolucionaria, tomar el gusto ciudadano por las aves y canalizarlo hacia la generación de datos sólidos. No se trata solo de un pasatiempo de fin de semana. Los voluntarios son capacitados para registrar comportamientos (si el ave come, está perchada, volando, peleando o en acto reproductivo). Al final de la jornada, esa data se sistematiza y se acumula en una base de datos que hoy es usada en la academia.
Observación y contaminación
Mientras caminan y anotan, los coordinadores no solo hablan de plumas y picos. Las aves son el pretexto perfecto para hablar de los problemas de la ciudad. “Usamos la observación como una herramienta de conexión para hablar de problemas ambientales”, señala Gamarra. Durante los recorridos, los voluntarios aprenden sobre la fragmentación del hábitat, la contaminación lumínica que desorienta a las especies, el ruido del tráfico que interfiere con sus cantos, la contaminación atmosférica, entre otros aspectos ambientales que pueden afectar el comportamiento de los ejemplares.

La evidencia de este impacto ambiental ya no es solo teórica. Gamarra destaca un proyecto emblemático derivado de estas rutas: una tesis sobre la ecología trófica (alimentación) de las aves urbanas. Los resultados fueron alarmantes: en los estudios se encontró una preocupante presencia de microplásticos en el sistema digestivo de las aves.
El Monitoreo de Aves Urbanas del Perú (MAUP) se expandió a nivel nacional en 2024, abarcando Cusco, Lima y Tacna. Sin embargo, Arequipa lleva la delantera con dos años de data continua. Esta acumulación de evidencia ha convertido al PAU en una plataforma invaluable para estudiantes y profesionales. Diversos profesionales afiliados a la biología y otras profesiones afines, encuentran en el PAU un banco de datos listo para ser analizado. La iniciativa busca que más investigadores se sumen para explotar esta información y generar políticas de conservación basadas en evidencia real.
A esto se suma la Estación Biológica de Investigación Urbana (EBIU), un laboratorio vivo ubicado en el Colegio Acuarela del Sol. Allí, la ciencia, la educación y la experiencia emocional convergen para que las nuevas generaciones entiendan críticamente los ecosistemas que habitan. Al margen de los datos, los recorridos, las investigaciones, el mayor logro del PAU en estos dos años es humano.
Arequipa sigue siendo la misma ciudad de sillar, tráfico y bullicio, pero para quienes han pasado estos dos años caminando sus calles con los ojos y oídos entrenados para estar atento a las aves, la ciudad ha cambiado y se ha transformado es un ecosistema vivo, que necesita ser escuchado.
Dato
Los interesados en participar como voluntarios en las actividades del PAU, pueden inscribirse a través de su pagina web o sus redes sociales.








